Noriega cumple un año preso en Panamá (Fotos y Video)

La lentitud de la Justicia panameña mantiene paralizados los nuevos procesos contra el exgeneral acusado de cometer crímenes en la dictadura que encabezó en los años 80
Noriega cumple un año preso en Panamá (Fotos y Video)
Noriega, de 78 años, gobernó de facto Panamá de 1983 a 1989, año en que fue derrocado por una invasión estadounidense.
Foto: EFE

Panamá – Manuel Antonio Noriega cumplió hoy un año preso en Panamá en medio de quejas de sus detractores por la “lentitud” de la justicia para procesarlo por otros crímenes de la dictadura que encabezó en los años 80, y el pedido de sus defensores de que sea enviado a casa por motivos de edad y salud.

Noriega, de 78 años, gobernó de facto Panamá de 1983 a 1989, año en que fue derrocado por una invasión estadounidense, y regresó a su país el 11 de diciembre de 2011 para cumplir condenas que suman 60 años por casos que van desde el asesinato hasta daño medioambiental.

El otrora “hombre fuerte” de Panamá ha estado encarcelado las últimas dos décadas por delitos de narcotráfico y lavado de dinero, primero en Estados Unidos y luego en Francia, que lo extraditó a este país.

En el año que lleva recluido en una celda especial en la cárcel de El Renacer, junto al Canal, Noriega “ha mantenido un total silencio sobre los casos que tiene pendientes y en ningún momento ha expresado arrepentimiento”, dijo a Efe Aurelio Barría, uno de los fundadores de la Cruzada Civilista, que luchó contra la dictadura militar.

“El hecho de que él mantenga un silencio no quiere decir que es inocente”, añadió Barría, quien se quejó de la “lentitud y falta de agilidad” de la Justicia panameña, que mantiene paralizados los nuevos procesos contra el exgeneral.

Noriega aguarda a ser juzgado por la desaparición y muerte en 1970 del sindicalista Heliodoro Portugal y en 1968 del soldado panameño-estadounidense Everett Clayton Kimble Guerra.

También tiene pendiente un juicio por el homicidio en 1969 del dirigente opositor Luis Antonio Quiroz Morales, y es acusado por la detención ilegal en 1989 del sacerdote español José Majadas.

La familia de Rita Wald, una joven dirigente estudiantil opositora al régimen militar, desaparecida hace unos 34 años, ha pedido la reapertura del caso y que se procese al exdictador por dicho crimen.

Las acusaciones presentadas contra Noriega por los fiscales en estos casos contienen “errores de forma” que han impedido que comiencen los juicios, aseguró a Efe Ezra Angel, uno de sus abogados defensores.

Angel recalcó que, independientemente de esos nuevos procesos, a Noriega debe otorgársele el “arresto domiciliario” porque presenta un “estado crítico” de salud que requiere cuidados que “ningún” presidio ni hospital en el país le puede proporcionar.

Según un informe gubernamental presentado el 15 de diciembre de 2012, Noriega padece de hipertensión, úlcera péptica y rinitis alérgica, así como problemas urológicos y neurológicos derivados de un accidente cerebro vascular.

Desde febrero pasado la defensa del exgeneral ha presentado cinco peticiones de que sea llevado a su casa, pero las autoridades aún no han respondido a ninguna, mientras que familiares de las víctimas han expresado sus dudas sobre la veracidad de los reportes que hablan de un estado grave de su salud.

Para Mario Rognoni, exministro de Economía de Noriega, es “absurdo” mantener al antiguo dictador en la cárcel y mucho más ver su caso como un hecho “trascendental de la Justicia panameña”.

“Noriega ha cumplido en prisión más tiempo que ningún panameño, lleva 23 años preso, entonces, para mí, no tiene sentido mantenerlo detenido. Las autoridades tienen la potestad, en cualquier momento y por su condición de edad y salud, de mandarlo a la casa”, declaró Rognoni a Efe.

Recalcó que Noriega “compartió” las decisiones que tomó cuando gobernó el país y los “secretos” del poder con otros “oficiales” que también fueron procesados y que “están ya en sus casas”.

El director del Sistema de Prisiones, Ángel Calderón, ha reconocido que Noriega tiene una salud delicada pero ha insistido en que tanto la cárcel como el hospital donde se le ha ingresado cada vez que ha sido necesario desde su regreso al país, están preparados para darle la atención médica que requiere.