Alerta por explosiones en volcán

Alerta por explosiones en volcán
Una explosión de gases y cenizas se produjo de nuevo en el volcan Tungurahua vecino a la ciudad de Ambato que mantiene actividad volcánica desde hace 2 años.
Foto: archivo

QUITO — El incremento en la actividad del volcán Tungurahua que ayer registró al menos tres explosiones moderadas, bramidos y caída de ceniza en las poblaciones aledañas, activó el nivel de alerta para la evacuación voluntaria de los moradores de la zona y la vigilancia permanente ante cualquier situación de riesgo que se pueda presentar.

Una primera explosión despertó a las poblaciones cercanas y generó una columna de ceniza que cayó sobre varias comunidades, entre las que se encuentra la turística ciudad de Baños. Dijo la jefa del centro de monitoreo del Instituto Geofísico, ubicado en las cercanías del coloso, Patricia Mothes.

Informó que en relación con días anteriores, “hay un incremento de actividad notable”, con emisiones sonoras constantes y “explosiones que están ocurriendo más consecutivamente”.

La última explosión generó una columna de ceniza, mientras se divisan incandescencias o flujos piroclásticos que descienden por los lados del volcán hacia quebradas o se mantienen en la zona alta sin afectar zonas pobladas, agregó. Según Mothes, la actividad del coloso se debe a una “desgasificación de magma dentro del conducto del volcán”, sin que se pueda predecir si la situación aumentará en su intensidad o disminuirá en las próximas horas.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos emitió una resolución de alerta en las zonas consideradas de alto riesgo en la provincias andinas de Tungurahua y Chimborazo.

Con ello, se dispone la activación inmediata de los Centros de Operaciones de Emergencia liderados por las autoridades locales para mantener “el estado de alerta y estar operativos para realizar las acciones inmediatas” que se requiera para proteger a los ciudadanos así como para afrontar cualquier “situación negativa que se pueda generar” a futuro.

Además, incluye una evacuación voluntaria y temporal de los pobladores hacia zonas identificadas como seguras y no hacia los albergues, pudiendo estos retornar a pernoctar en sus viviendas. Se viabiliza la ayuda para los afectados por la ceniza volcánica y se permite a la Secretaría la adquisición directa de bienes para enfrentar la contingencia en caso de requerirlo.