Tijuana, entre encantos y desventuras

Aunque marcada con el estigma de la violencia y el narcotráfico, Tijuana posee un encanto sin igual

Guía de Regalos

Tijuana, entre encantos y desventuras
Niños de Tijuana celebran anticipadamente las fiestas decembrinas y cantan villancicos en una plaza cerca de 'la línea'. Foto Belhú Sanabria/La Raza

Tijuana, México.- “Chaparrita, no dejes que te regresen, corre recio, no te detengas, mucha suerte”, me dijo el conductor de la ruta Rosarito-Tijuana, y quien llevaba en su vehículo a otros 12 pasajeros.

Después de escucharlo me contuve la risa, pues por mi acento extranjero y por llevar sólo una mochila en mano, había sido confundida con alguien que quería cruzar ‘al otro lado’.

“Por eso no se me moleste si le pregunto: ¿De qué lugar es usted y qué viene hacer aquí?”, me preguntó el taxista Rodolfo Delgado.

Aunque no respondí a sus preguntas, sí logré sacarle información sobre rincones de Tijuana, y esto fue lo que encontré.

A pocas cuadras de ‘la línea’ (frontera México-Estados Unidos) y en pleno corazón de la avenida Revolución se observa un arco que dice ‘Bienvenidos a Tijuana’. Para los moradores, este es un monumento emblemático porque para ellos “aquí empieza la patria”.

Los fines de semana dicha avenida está repleta de turistas que vienen a comprar artesanías unos y a hacerse chequeos médicos otros. Abundan los dentistas y las farmacias de paso, donde la prescripción médica no es obligatoria.

“Los más solicitado por los turistas hombres son las pastillas de Viagra y, en general, la mayoría compra medicamentos para los hongos de los pies, gastritis y úlceras del estómago”, contó un farmacéutico que prefirió mantener su identidad en reserva.

En la esquina de la avenida Coahuila, más conocida como la Zona de Tolerancia, campea la prostitución a toda hora del día.

En sólo una cuadra de ‘La Coahuila’, fácil se pueden hallar diez prostitutas o ‘paraditas’, recostadas en las fachadas de negocios y viviendas; de todas las edades y hasta disfrazadas de colegialas.

Ninguna quería hablar, y no por vergüenza, sino porque al frente estaban sus proxenetas o ‘padrotes’, que les cobran por cuidarlas de clientes abusivos o la policía, que las vigila.

Si bien Tijuana se conoce como lugar donde campea la droga, el narcotráfico y la prostitución, es también una ciudad donde la gente trabaja de sol a sol.

A Claudia Rojas le molesta la mala fama de Tijuana porque no todo es como lo pintan dijo. “Ya usted se ha podido dar cuenta que aquí la mujer trabaja igual que el hombre fuerte. Han satanizado a Baja California, especialmente Tijuana y sus alrededores como un lugar intransitable en que si vienes te mata el narco. Sí hay delincuencia, sí hay drogas, pero Tijuana es más que eso, muchos turistas vienen y se van contentos, y no les pasa nada”, exclamó.