Celebran navidades en su tierra

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Celebran navidades en su tierra
El uruguayo Pablo Pages viajó hace unos días a su país luego de 12 años sin ir.
Foto: EDLPCristina Loboguerrero

NUEVA JERSEY – Dos familias latinas cumplen el sueño de regresar a su país –en la época navidadeña- luego de superar el obstáculo de la legalización y lo difícil de la economía.

“Es como un sueño que aun no se cree”, fue como describió Pablo Pages, de 34 años, su viaje a su querido Uruguay después de 12 años de ausencia. “Estoy muy nervioso porque no se como encontraré mi país, mi gente, pero feliz porque podré volver a ver a mi padre, a mi abuela y al resto de la familia”, dijo Pages antes de su partida.

Pages, casado y con una hija de ocho años, había sometido su petición de resdiencia en el 2006, pero no fue sino hasta el pasado mes de mayo que la obtuvo.

“Fueron muchos años de espera…una vez que me llegó, me hubiera ido al otro día para Montevideo, pero por razones económicas fue mejor esperar hasta la Navidad”, explicó Pages, a quien su familia le ha prometido esperarlo con un típico asado uruguayo. “Se me hace agua la boca el solo pensar volver a comer un chivito”.

Su única tristeza es el no haber podido viajar para ver con vida a su abuelito, que murió hace ocho meses. “Son esas pérdidas y pesares que le quedan a uno en el pecho”.

Entre tanto, los preparativos de Soledad Gómez para ir Colombia le han tomado casi dos años. “Ir a mi país, cuesta mucho y no hay dinero”.

Gómez, de 37 años y originaria de Medellín, viajará con su esposo y sus tres hijos (12, 13 y 15 años) y en solo boletos aéreos se gastó casi $5,000. “Sin contar que cuando uno va allá y sale a comer, bien sea con familiares o amigos, el que paga es uno, porque va de aquí y se supone que uno está en mejor posición económica”.

Aunque Gómez, estilista de profesión, quisiera pasar Navidad todos los años con sus padres y hermanos en Medellín, “no hay bolsillo que aguante”, asegura.

“Estos viajes los tenemos que hacer cada dos o tres años, para poder ahorrar dinero suficiente para gastar allá”, dijo Gómez. “Sin contar con los regalos que llevamos de aquí”.