Actuemos para que la tragedia no se repita
Durante la última semana he sentido una gran mezcla de emociones. He sentido miedo, ira, tristeza, alivio, y esperanza. Ha sido una semana difícil para directores de escuelas, educadores, y padres; bueno, tal vez para toda la nación.
La masacre de Newtown, Connecticut, me ha desgarrado de diferentes maneras. Como directora, mi primera preocupación era, ¿están mis estudiantes seguros? ¿He hecho todo posible para mantenerlos seguros? ¿Si algo sucediera en mi escuela, sabe cada adulto qué se debe hacer? Por supuesto que sí. Lo hemos practicado y practicado muchas veces. La preocupación de tratar de pensar en cada posible situación puede abrumar.
Como educadora, pienso en los maestros que murieron y los que ahora viven con el horror de ese día para siempre. Esto me da ira. Nosotros los educadores no escogimos una profesión donde se arriesga la vida diariamente. Por ejemplo, no elegimos ser policía, bombero o soldado. En esos trabajos se sabe que son peligrosos y uno se prepara para los riesgos. Pero los educadores eligen trabajar en un ambiente seguro, uno en el cual guiamos e inspiramos la vida de jóvenes, y no tenemos miedo por nuestras propias vidas.
Al igual, siento profunda tristeza al considerar el dolor que sufren las familias que perdieron sus niños durante esta temporada navideña. Imagino los regalos bajo el árbol que esperaban ser abiertos pero ahora no hay quien los abra. ¿Cómo uno no llora?
Pero estos sentimientos me impulsan a actuar. ¿Cómo puedo ayudar? ¿Qué puedo hacer para mejorar este mundo? ¿Cuál es mi pequeña parte?
El alivio que surge dentro de mí, cuando me doy cuenta que no estamos indefensos ni impotentes. Podemos tomar acción, como aquellos que rindieron sus armas a las autoridades. Tomaron acción. Como los vecinos que corrieron para apoyar las familias asistiendo al funeral, para simplemente compartir en su dolor. Tomaron acción. Nuestros oficiales electos están estudiando las leyes de armas de fuego en nuestro país para tomar medidas. Tomaron acción.
Esto me da esperanza. Hemos sufrido, pero no hemos sido destruidos. Durante este tiempo cuando estén juntos a sus seres queridos, vamos a valorar lo que tenemos y ayudar a quienes no tienen tan grande bendición.
Vamos a tomar acción para traer alegría y esperanza a los necesitados. Vamos a convertir esta tragedia en un momento brillante de poder para cambiar lo que necesita ser cambiado y llevar esperanza y alegría al mundo. Es posible, ¡juntos podemos hacerlo!
Feliz Navidad.
Escriba sus comentarios en mi página