En 2013 se acabaron las excusas para no ahorrar

Abre una cuenta especial donde puedas guardar parte del dinero que recibes mensualmente y verás buenos resultados a final del año

Yo diría que ahorrar en serio podría ser una de tus grandes resoluciones de Año Nuevo, y que si la cumples de verdad en el 2013, ¡no puedes ni imaginarte los resultados que te dará de aquí a un tiempo! Piensa en el dinero ahorrado como un pasaporte hacia tu libertad: libertad de preocupaciones económicas, libertad de tener que pedir préstamos, libertad de hacer lo que quieras en un momento determinado.

Sin embargo, hoy día, por primera vez desde los años 30, los estadounidenses tienen una tasa negativa de ahorros. Es decir, no sólo no tienen ahorros, sino que tienen menos ahorros de los que les hace falta para sobrevivir. Pero lo peor son las excusas (¡maravillosas!) que nos damos para no hacerlo… casi todas falsas. Te voy a demostrar por qué ninguno de los pretextos más populares que puedas darme para no ahorrar son válidos:

“No gano lo suficiente para ahorrar” — Pensamos que no tenemos dinero suficiente porque, luego de pagar las cuentas grandes, ya no nos queda nada para nosotros. ¡Somos los últimos en la cola de nuestro propio dinero! Analiza y piensa bien en qué cosas que no necesitas estás gastando el dinero, pues no tienes idea de cuánto gastas en cosas intrascendentes. En vez de eso, separa el dinero de tu cheque salarial antes de echarle mano. Así te sitúas TÚ MISMO en el primer lugar de la cola para tu dinero. Establece una cuenta de ahorros automática que te separa 5% de tu salario, y vas avanzando hasta llegar a separar el 10% de cada pago. Si recibes un aumento de sueldo, pon en esa cuenta la mitad del aumento.

“Ahorraré después” — Si no ahorras en tus mejores años de ganancia y de vida, menos vas a hacerlo después, créeme. Además, parte de la magia del ahorro se llama TIEMPO: son los años que el dinero esté ahorrado (o mejor aún, invertido) los que lo convierten en riqueza. El aumento de valor que le da una buena inversión le da a tus ahorros una asombrosa potencialidad para el futuro.

“Me merezco darme un gusto de vez en cuando” — Si de verdad hay ciertas cosas que deseas disfrutar, ahorra también para ellas de una forma habitual y ordenada. Crea cuentas separadas para cada meta de ahorro; la mayoría deben ser metas a largo plazo para cosas realmente básicas, y alguna que otra estará dedicada a un viaje de placer, una TV de plasma gigantesca y cosas así que realmente desees tener. La cuenta de las vacaciones sólo se tocará para eso, no para pagar por traje nuevo. Otra será una cuenta para gastos generales, etc.

“Este gasto que hago ahora se pagará por sí sólo con el tiempo” — Entérate: eso casi nunca sucede, a menos que se trate de los gastos que haces en la educación tuya o de tus hijos, la entrada de una casa, etc. Siempre tendemos a pensar que las cosas que tenemos valen o valdrán más de lo que realmente valen. Y esa excusa se presta para que tu cabeza trabaje a mil revoluciones por minuto tratando de justificar gastos.