2013: Qué será, será

No soy supersticiosa que se diga, pero siempre en cualquier situación dudosa trato de protegerme, aunque sea mentalmente, por aquello de si las moscas.

Pero la verdad es que no sé qué hacer con este año por su definición numérica. Para muchos el número 13 es de mal agüero. Por eso es que no vemos en los elevadores de hoteles y rascacielos un botón para el piso 13. Del 12 salta al 14 y todos aceptamos el engaño, pues el piso 13 no ha desaparecido. Sigue ahí, escondido tras una identidad falsa: piso 14.

Por otro lado, no importa qué año sea, si es martes y es 13…ni te cases ni te embarques. Ya veremos qué pasa en agosto que nos ofrece el único martes 13 del 2013.

Pensamos que el 2012 fue un año duro y angustioso y con las 12 campanadas dijimos solavaya, olvidándonos de que, después de todo, pasaron algunas cosas buenas: la mayoría decidió darle un segundo chance al Presidente Obama, los mayas se equivocaron y no se acabó el mundo el 21 de diciembre, y al último minuto, no nos caímos por el precipicio fiscal [suspiro de alivio].

Pero ¿qué vamos a hacer si los 365 días de este año son como un eterno martes 13? Podemos elegir no casarnos ni embarcarnos ya que tenemos control sobre esos eventos. El problema es que viviremos estresados esperando que ocurra algo terrible en cualquier momento— un contra-ataque de chinches y virus del Nilo, otra tormenta devastadora, otros terremotos, tsunamis y tornados, otro desplome de la economía, otra matanza de niños.

Pero lo peor que puede pasar sería que de volver a ocurrir esas tragedias y otras no imaginadas aún, no sintamos nada y las tomemos como ocurrencias normales. Otro día, otra semana, otro mes [bostezo].

Para tranquilizarme un poco corrí a Google a buscar que pasó en 1913. En una lista que encontré, con la excepción de unas inundaciones en El Salvador, no apareció nada de tormentas feroces ni asesinatos de niños en salones de clase de primer grado. Como siempre había guerra en algún que otro país y ya se sentía la posibilidad de la Primera Guerra Mundial que daría comienzo en noviembre del 1914, y varios quítate-tu-para-ponerme-yos políticos. También pasaron cosas extrañas como la prohibición del Papa Pio X de que se pasaran películas (que en aquel entonces eran silentes) en las iglesias. [¿?]

Pero pasaron cosas buenas como, por ejemplo, la inauguración de la mayor terminal ferroviaria del mundo, Grand Central en Nueva York; la primera transmisión telefónica sin hilos entre Nueva York y Berlín y el Rey Alfonso XIII dio un vuelo en el dirigible “España”.

Además, en el 1913 nacieron muchos personajes notables que luego hicieron grandes aportaciones a la humanidad. Entre mis favoritos se encuentran: Rosa Parks, activista por los derechos civiles estadounidense; Pedro Mir, poeta nacional dominicano; Albert Camus, escritor francés, Premio Nobel de Literatura 1957; la bellísima actriz Hedy Lamarr y el incomparable actor Burt Lancaster.

Me siento mejor. Si el mundo sobrevivió la maldición del número 13 hace 100 años, creo que nosotros podemos hacer lo mismo en este nuevo siglo, ¿no creen? [ronroneo de contentura].

doloresprida@aol.com