¿Quién rompió la ley?

Empezamos el año nuevo con cierta anticipación que el Congreso de los Estados Unidos regrese al trabajo a terminar de fijar la ley rota – y la legalización de los 11 millones. Debemos prepararnos para un nuevo comienzo de nuestra lucha.

Cuando escuches el debate en el Congreso, prepárate para la hipocresía. Todavía hay demasiados líderes políticos, republicanos y demócratas, que dicen que el tema migratorio es acerca de personas que violaron la ley y acerca del control de las fronteras para que nadie pueda llegar a través de ella.

Alguien tiene que decir la verdad. La existencia de 11 millones de indocumentados en los Estados Unidos es el resultado de un sistema de mano de obra indocumentada que ha estado en operación en los Estados Unidos durante décadas. La economía del país necesita mano de obra “barata,” para competir con países como China, donde el costo de mano de obra es muy bajo. Abrieron sus fronteras. Sus empresas contrataron a trabajadores del Sur. Cuando llegaron, les ofrecieron trabajo inmediatamente, sin papeles o con número de seguro social falsos. Los empleadores mismos a menudo suministran los números de seguro social, directa o indirectamente.

¿Por qué vamos a trabajar sin protecciones, sin derechos, mirando constantemente sobre nuestros hombros? Migramos a causa de lo que nos hicieron el TLCAN y la reestructuración financiera por bancos de Estados Unidos a las economías de nuestros países. Nos fuimos para alimentar a nuestras familias y una vez en el norte, formamos nuevas familias y traemos a hijos ciudadanos estadounidenses al mundo.

Ganamos miles de millones de dólares para las empresas. Hemos pagado cientos de millones de dólares en impuestos. Hemos impulsado la economía de los Estados Unidos.

El gobierno de los Estados Unidos rompió la ley mediante la recopilación de nuestros impuestos, sin reembolsarnos. Todo el país se benefició de los dólares que pusimos en la seguridad social para salvar este sistema, dinero que nunca podremos obtener de nuevo. Las compañías violaron la ley al contratar a personas que no fueron legalmente elegibles para trabajar. Las leyes laborales se rompieron casi en todas partes donde hemos trabajado porque no podíamos defendernos.

De todos aquellos que rompieron las leyes, los indocumentados son los menos culpables. De todas las leyes que se rompieron, las que rompimos fueron las menos penales. De hecho, ¡no eran infracciones criminales sino civiles!

Así que cuando el Congreso comienze a debatir quién es elegible para estar legalizado y qué precio deben pagar, alguien debe levantarse y decir la verdad. En vez de que nos pidan pagar una multa, aprender inglés y pasar un examen, se debe pagar por los crímenes que se cometieron contra nosotros.

Y el mayor crimen de todos, el de la separación de millones de familias, debe ser confesado por los miembros del Congreso y del Presidente.

En cuanto al Presidente Obama, él se ha escondido como un cobarde detrás del estancamiento político en el Congreso durante cuatro años. La culpabilidad de tantas familias separadas está en sus manos ya que él tenía el poder para detener estas violaciones de los derechos humanos. Cuando la gente se manifieste en marchas este 21 de enero para exigir que apliquen una moratoria de las deportaciones y de las separaciones de las familias, los manifestantes le darán a Obama un ofrecimiento para redimirse. Sus promesas rotas han dejado rotas muchas familias.

¡Comenzamos esta lucha nuevamente este año con una conciencia limpia!