En pie de guerra el GOP

En pie de guerra el GOP

Había una tradición no escrita en Washington en la que se otorgaba a un presidente reciente una “luna de miel” de cien días. Era una manera de respetar la voluntad de la mayoría de los votantes permitiendo al mandatario mover su agenda que lo llevó a la Casa Blanca.

Lamentablemente esa deferencia es asunto del pasado. La oposición republicana comenzó esta nueva sesión legislativa donde terminó la anterior que cerró su sesión dando un portazo a la ayuda para los damnificados de la tormenta Sandy.

Es cierto que Obama tampoco tuvo su “luna de miel” al inicio de su primer período. Por un lado, estaba la urgencia económica de la Gran Recesión, por el otro, la decisión inmediata de la oposición de hacer lo posible para evitar la relección de Obama. Ahora la oposición, que controla la Cámara de Representantes, inició en pie de guerra la nueva sesión legislativa.

Si no cómo puede explicarse que el senador Pat Toomey (R-PA) diga que los republicanos tienen “que tolerar” un cierre del Gobierno y que su colega John Cornyn (R-TX) explique “que puede ser necesario un cierre parcial del Gobierno”. Esta dinámica que se multiplica dentro de una dividida bancada de republicanos muestra el espíritu con que se inicia la sesión del Congreso. Hay un sentimiento prevalente entre varios legisladores que han sido electos para detener la agenda de Obama. Ojalá pensarán en gobernar para bien de todos en medio de una democracia representativa.

Estos legisladores deberían aceptar que la mayoría de los votantes rechazó sus ideas y no desean ser rescatados por ellos. Si lo hubieran querido, habrían votado por Mitt Romney.

Lo peor, recordando el pasado cercano, es que hay una preocupación razonable que en la ceguera ideológica de estos legisladores, ellos prefieran hundir el barco a negociar un rescate de sus pasajeros. Esto parece ser, al menos, el camino elaborado para elevar próximamente el tope de la deuda.

La estrategia de gobernar causando crisis tras crisis ya perjudicó al país en su crédito y al Partido Republicano en la elección presidencial. No obstante, parece que no aprendieron la lección.

ImpreMedia/La Opinión