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La batalla de las ideas

En la batalla de ideas que azota al continente americano, entre los del sur que buscan la salida del empobrecimiento y opresión del colonialismo y los del norte que se han comprometido a una economía basada en el consumismo, el poeta revolucionario latinoamericano Cintio Vitrier propone cinco principios para una nueva fundación para el sur:

1: Antiimperialismo; 2: Solidaridad con los pobres y los oprimidos; 3: Formación de una república obrera: 4. Ejercicio integral del yo, y 5: Respeto, como una forma de honor familiar, para el bienestar integral del prójimo.

Como comenzamos un año nuevo en la lucha para la reforma migratoria, debemos darnos cuenta que estamos en una posición más fuerte que nunca en EE.UU. Debemos, también, reflejarnos sobre las bases que hemos construido durante nuestra lucha en la batalla de las ideas y la participación de una nueva generación de latinos capaces de contribuir sus propios granos de arena a la lucha.

Debemos construir nuestro movimiento basándonos en el principio de la unidad familiar. Tal compromiso con la familia, y con los valores familiares, debe darnos las bases para reflexionar sobre el quinto punto mencionado por Vitier: el respeto, como una forma de honor familiar, para el bienestar integral del prójimo. Espero que la generación que viene, de hecho, se base en ese principio y que rechace el egoísmo individualista que prevalece en los Estados Unidos.

En su unidad a favor de la demanda para la legalización de los indocumentados, la comunidad latina ha desarrollado unas bases fuertes relacionadas con el segundo punto de Vitrier, es decir, solidaridad con los pobres y los oprimidos.

Durante mi estancia en Estados Unidos, observé una transformación dramática entre los ciudadanos norteamericanos de origen latino hacia los indocumentados; les dejaba de calificar como “wetbacks” (espaldas mojadas) y nos empezaron a abrazar como parte de sus familias y comunidades. Esto se mostró, en forma dramática, en las pasadas elecciones.

Espero que tomemos este valor básico y que lo extendamos para constituir una preocupación para los pobres en América Latina y sobre todo los migrantes, cuyo sufrimiento surge de la explotación de las economías de sus patrias por los Estados Unidos y por el sistema de mano de obra indocumentada que ha separado muchos de ellos de sus familias, obligándoles a tomar el camino peligroso hacia el norte y costándoles, en muchos casos, sus vidas.

El cuarto punto de Vitier, la expresión integral del yo, presenta un verdadero reto a los jóvenes latinos como hemos visto en la lucha a favor del proyecto de ley DREAM (Sueño). Los dirigentes políticos que promovían aquel proyecto de ley en algunos casos lo justificaban diciendo que estos jóvenes latinos en realidad son “americanos” ya asimilados.

Pero ganar la lucha para permanecer en los Estados Unidos no debe obligar a la juventud latina a que se separe de su gente y su historia latinoamericana. Al aceptar el famoso “Sueño Americano” van a perder en la batalla de ideas en que se busca cuestionar el egoísmo inmoral que se fomenta en EE.UU., y en lugar de eso, fomentar en ellos un odio a su propia cultura y su pueblo.

Les quisiera recordar que obreros como yo no vinimos a los Estados Unidos, y yo no luché para quedar ahí con nuestros hijos, para buscar el “Sueño Americano” sino por razón de lo que la “pesadilla norteamericana” había hecho con nuestros países.

Al fin y al cabo debemos estar enseñando a esta próxima generación acerca de la historia, y práctica actual, de la dominación de América Latina por los Estados Unidos, los golpes de estado apoyados por EE.UU. que han derrocado a gobiernos democráticamente electos, la explotación de nuestros pueblos por las corporaciones norteamericanas.

La generación de latinos en cuyo beneficio hemos luchado todos, y a favor de su derecho de permanecer con dignidad en EE.UU., debe constituir una fuerza de resistencia en contra de estas políticas.

No sé si algún día ese país podrá convertirse en una república obrera, pero debe por lo menos ser un lugar donde se respeten a los obreros por su contribución a la sociedad. Espero que nos acordemos de nuestras raíces y nuestros valores indígenas, y que optemos por “vivir bien” y no “vivir mejor que otros”.

Las familias nuevas y fuertes formadas por la próxima generación de latinos pueden ser la base para la lucha pro derechos migrantes que traerá la batalla de ideas al corazón del norte. Ruego que así resulte.

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