Li Na y Azarenka hambrientas de gloria

Li Na y Azarenka hambrientas de gloria
La china Li Na, sexta favorita, derrotó con claridad a la tenista rusa Maria Sharapova y se metió en la final del Abierto de Australia.
Foto: Ap

MELBOURNE, Australia/AP — Victoria Azarenka agradeció seguramente el hecho de disponer de 48 horas para amansar sus nervios, recuperarse físicamente y dejar atrás una controversia surgida en su duelo de semifinales, antes de buscar el sábado la defensa de su título en el Abierto de Australia.

Su rival será Li Na, una tenista que luce más fresca en lo emocional y en lo físico, en buena medida gracias a su entrenador argentino Carlos Rodríguez.

Ambas emplearon la palabra “hambrienta” para describir el sentimiento que experimentan ante la posibilidad de ganar su segundo título de Grand Slam. Azarenka se coronó aquí el año pasado, mientras que Li fue campeona del Abierto de Francia en 2011.

Li, la sexta preclasificada, parece llegar a la final con una ventaja.

La china de 30 años luce su mejor forma física en mucho tiempo, y ha vuelto a la final de un major.

Después de ser la primera tenista del país asiático en conquistar un torneo del Grand Slam, Li cayó en una mala racha, pero contrató a Rodríguez después del torneo de Wimbledon de 2012.

Esa alianza ha dado buenos resultados. Li avanzó a las semifinales del Abierto de Australia sin perder un solo set. Como resultado, volverá a los cinco primeros lugares del escalafón mundial, luego de derrotar en los cuartos de final a la polaca Agnieszka Radwanska, cuarta del mundo.

Ayer, a Li le bastaron 93 minutos para liquidar a la rusa Maria Sharapova, segunda del ranking, por 6-2, 6-2. Luego, se ganó el aprecio del público al contar algunos chistes durante la entrevista en la cancha. Bromeó al decir que su marido ronca, que ella ha debido hacer intentos por perder peso y que Rodríguez es muy severo. Luego, agradeció al entrenador sudamericano, quien se encontraba en el graderío.

“No necesitas presionarme más. Yo me presionaré”, dijo a Rodríguez, quien había trabajado con la belga Justine Henin, siete veces ganadora de majors.

El entrenador parece experto en ayudar a que las tenistas se sobrepongan a los nervios.

“No sé qué pasó hoy”, dijo Li después. “Sólo llegué a la cancha y pensé, ‘bien, vamos a hacerlo”‘.

Un lema similar alentó a Azarenka en la semifinal, cuando su amigo, el rapero Redfoo, la apoyó desde la tribuna con una camiseta que decía, “Vamos a lograrlo”

Azarenka, confiada y con un potente golpe, avanzó en sets seguidos sobre la adolescente estadounidense Sloane Stephens, por 6-1, 6-4. Sin embargo, la victoria tuvo su dosis de suspenso e incluso de polémica. La bielorrusa debió defenderse posteriormente de acusaciones de conducta antideportiva.

Cuando sacaba por el partido, en 5-3, Azarenka desperdició cinco match points y vio roto su servicio.

Luego pidió una pausa, se sentó con una masajista y abandonó la cancha durante nueve minutos, supuestamente para recibir atención médica. Volvió para resolver el encuentro al quebrarle el saque a Stephens.

Pero ella misma despertó sospechas durante sus declaraciones en la cancha central.

“Casi cometí el fiasco del año”, dijo Azarenka. “Sólo me sentí un poco abrumada. Me di cuenta de que estaba a un paso de la final y me asaltaron los nervios”.

“Me encanta estar aquí, y simplemente no podía perder. Por eso estaba tan molesta”, agregó.

La tenista de 23 años, quien tiene antecedentes de reacciones viscerales en la cancha, no disipó tampoco las dudas durante una entrevista televisiva posterior al encuentro.

“No podía respirar. Me dolía el pecho”, dijo, cuando se le preguntó por qué había abandonado la cancha. “Me sentía como si me fuera a dar un infarto”.