Una escuela que salva vidas en NJ

El American Kenpo es un deporte que cautiva a chicos y grandes en Nueva Jersey

Una escuela que salva vidas en NJ
El profesor Francisco Vigoroux, izquierda, al lado de sus pupilos en la única escuela de kenpo del área triestatal.
Foto: EDLPFotos Luis F. Cañarte

Passaic, Nueva Jersey — “Más que enseñar a defenderse lo que hacemos es un servicio comunitario. Muchos en esta área abandonan las escuelas. Muchos niños han venido con problemas de drogas, el trabajo aquí es el de salvar vidas”, expresó Francisco Vigoroux, séptimo dan en AKR, (American Kenpo Revolution).

El sensei chileno nunca imaginó que su interés de niño por las películas de Bruce Lee y todo lo relacionado a las artes marciales lo convertiría en un héroe anónimo de grandes y chicos.

Con 22 años de experiencia como instructor, todos los lunes, miércoles y viernes reúne a pequeños y jóvenes prospectos quienes aprenden los secretos de un deporte milenario, el de las artes marciales en la academia Vigoroux Kenpo Karate Studios ubicada en Passaic, Nueva Jersey.

“Nunca pensé que me iba a dedicar a esto. Me gustaba mucho la serie de Kung-Fu con David Carradine o las películas de Jean Claude Van Dam”, recuerda Vigorux, quien está al frente de la única escuela de kenpo y karate en Passaic, Nueva Jersey.

Lo que pudiera parecer como una academia más de artes marciales en realidad es una escuela de preparación para la vida. El centro Vigoroux ofrece no sólo un entrenamiento físico mediante el lanzamiento de puños y patadas, también ayuda a la relación personal y a la tolerancia entre los seres humanos.

“Mi maestro me enseña muchas cosas técnicas y de disciplina. Hacemos también fiestas cuando nos portamos bien”, aseveró con orgullo la pequeña Irene Olaya de origen mexicano y quien es cinturón azul.

Para Allan Huihuitoa lo que le agrada más de practicar el kenpo es la disciplina impartida por su instructor. “Me gusta la disciplina de mi sensei y la compañía de mis amigos”, mencionó el niño quien es cinturón café y tiene cinco años practicando el AKR.

“Tratamos de transmitir el legado de Ed Parker —quien fundó el American Kenpo en 1957— de una manera práctica y dinámica. Somos la sede central de una organización que tiene base también en varios países como es el caso de Honduras, Panamá, México, Chile, Venezuela, Ecuador, y en España”, explica Vigoroux, quien es miembro del Salón de la Fama de Kenpo en Estados Unidos.

“He venido sólo con mi karate y mis manos vacías. No tengo armas…las armas son mis manos”, es uno de los mensajes del maestro Parker de quien Vigoroux aprendió todos los secretos del kenpo y ahora los imparte a sus jóvenes pupilos.

Los pequeños escuchan atentamente las enseñanzas de sus maestros y cada uno se esfuerza por realizar los más diversos estilos de patadas y lanzamientos con los puños así como técnicas de combate a cuerpo, siempre con mucho cuidado.

José Mena y Danny Domínguez forman parte del equipo de entrenamiento los lunes, miércoles y viernes de 5 pm. a 9 pm. “Se puede practicar el kenpo desde los cinco años hasta que el cuerpo te de”, manifiesta Vigoroux.

Si usted es un fanático de las artes marciales el kenpo es una excelente opción para iniciarse en esta práctica milenaria que combina varias técnicas de los monjes del templo shaolín y se remota a los años 525 D.C.

Al término de las prácticas cada uno culmina con el saludo de rigor, una venia, a su sensei y una sonrisa de oreja a oreja. “Cuando hacemos todo bien, el profesor realiza una fiesta para premiarnos”, menciona un alumno. Sin duda el lema ‘mente sana en cuerpo sano’ se practica en la academia de Francisco Vigoroux, el sensei que salva vidas.