Los San Francisco 49ers se quedaron con ganas del triunfo

Los Cuervos de Baltimore dejaron a los de San Francisco con ganas del sexto triunfo en Súper Tazón; y a los aficionados sin motivos para festejar
Los San Francisco 49ers se quedaron con ganas del triunfo
Aficionados de los 49ers reunidos en calles de Nueva Orleans; llegaron desde California y otros lugares de Estados Unidos.
Foto: Juan Carlos Sierra / El Mensajero

NUEVA ORLEANS.— Si uno visita la ciudad de Nueva Orleans, la calle Bourbon es uno de los sitios obligados a conocer. Compuesta por 13 cuadras, la Bourbon no sólo representa la historia de la ciudad y su ascendencia francesa, sino que además, decenas de bares y centros nocturnos abren sus puertas todas las noches a los visitantes.
Pues bien, la noche anterior al Super Bowl –la final del futbol americano profesional de los Estados Unidos, entre los San Francisco 49ers y los Baltimore Ravens–, esta amplia y larga calle estuvo llena a reventar, por miles y miles de aficionados de ambos equipos, quienes no solamente llenaron los trece bloques que forman la Bourbon, sino las calles aledañas. Una fiesta que se alargó desde la tarde hasta más allá de la media noche. Personas en los balcones regalando collares de perlas de colores a las mujeres guapas que les bailaran o les enseñaran sus atributos; guerras de porras a favor y contra de ambos equipos; mucho alcohol, música y diversión.
No era extraño ver a personas que le fueran a San Francisco, sobre todo entre los latinos. Aunque además de personas de California, también provenientes de Carolina del Norte, Georgia y el mismo Nueva Orleans. Lo que sí fue una aguja en un pajar, en casi un kilómetro y medio que mide la calle, fue el único aficionado latino que le iba a los Cuervos de Baltimore.
“Siempre le he ido a los Cuervos, desde que salieron en 1996”, nos comenta el fan Eric Moncayo, quien llegó desde Nueva York. “Usé mi reembolso de impuestos para poder venir al Super Bowl, y tú sabes, a la novia no le gustó, pero esto es algo que se hace solamente una vez en la vida”. En efecto, Eric estaba feliz con su elección, que según nos dijo, le costó más de 2,500 dólares. “¡Vamos Ray Lewis! –jugador de Cuervos– ¡Y ojalá nos ganemos un campeonato!”, se despidió.

Las dos mejores escuadras de la liga, comandadas cada una por los hermanos Jim y John Harbaugh (49ers y Ravens, respectivamente), llegaban como las más fuertes y competitivas de 2012. Era anticipado un juego intenso, peleado. Pero para San Francisco, la primera mitad fue de pesadilla.
En un partido plagado de errores por parte de los 49ers (un castigo de Vernon Davis y otro de Ahmad Brooks), le dieron al quarterback Joe Flacco y sus Cuervos, la ventaja desde temprano en el juego. Con un 7 a 0 en el pizarrón e intentando contestar fuego contra fuego, un balón suelto de LaMichael James redituó en 7 puntos más para Baltimore. Aunque San Francisco logró conectar un gol de campo, una intercepción a Colin Kaepernick, el joven mariscal de campo, maravilla de San Francisco, le dio el 21 a 3 a los Cuervos. Antes del descanso, los 49ers lograrían conectar 3 puntos más.
Al inicio de la segunda mitad, los Cuervos recibirían el balón. Los 49ers necesitaban urgentemente parar a Baltimore y recuperar la pelota. Sin embargo, un regreso de patada de salida, magnífico, del receptor Jacoby Jones, pondría el 28 a 6, además de implantar un récord de 109 yardas en un regreso de patada durante el Super Bowl.
Y después un respiro anímico para los 49ers: un desperfecto técnico cortó la luz al estadio por más de 30 minutos. Poco a poco, el corredor Frank Gore, Kaepernick y compañía armaron un regreso hasta acorralar a los Cuervos en los últimos segundos del encuentro por marcador de 34 a 29. Kaepernick también rompió el record de la corrida más larga para un quarterback en un Super Bowl, con 15 yardas recorridas. San Francisco se había logrado levantar de la lona y amenazaba con llevarse el Súper Tazón.
En la que sería su última serie ofensiva del partido, San Francisco trató desesperadamente de alcanzar, una y otra vez, la zona de anotación. En la cuarta oportunidad, Michael Crabtree trató de aislarse por el lado derecho, pero el esquinero Jimmy Smith, en una jugada ampliamente dudosa, abrazó al receptor de San Francisco, quien en lugar de tratar de zafarse de dicho candado, enganchó más, y por ende, a criterio de los árbitros, el castigo de interferencia fue anulado. El pase cayó unas dos yardas adelante de Crabtree, junto con las esperanzas de los 49ers de alzar su sexto trofeo Lombardi.