El sector Willets Point se niega a fundirse

El sector Willets Point se niega a fundirse
Los 62 acres, situados en Queens, entre Northern Boulevard y el Van Wyck Expressway permanecen en un dramático abandono.
Foto: ELDPZaira Cortés

Nueva York — Trabajadores del conocido “Triangulo de Hierro” se mantienen firmes en defender una reubicación justa. Poco queda del popular enclave que en sus mejores días ofreció sustento a unos 1,700 mecánicos, la mayoría latinos.

Luego de que en 2008 se aprobara el proyecto de renovación de la zona, más del 40% de los 250 talleres han cerrado según empleados del área.

El proyecto contempla construir un centro comercial, unas 5.500 unidades de apartamentos, una escuela, hoteles, entre otros atractivos.

El salvadoreño Freddie Ramario, dueño de un taller mecánico por 19 años, indicó que recientemente la agencia de bienes raíces Cornerstone Group, contratada por la ciudad, le entregó una serie de propuestas de locales para su reubicación.

Los sitios, algunos en Long Island City, piden $7 mil de alquiler, costo que Ramario considera abismal, en comparación con los $3 mil que paga en Willets Point.

“La reubicación no está pensada en nuestras necesidades, sino en la urgencia de la ciudad para echarnos de aquí”, apuntó. “Los locales que nos ofrecen matarían a nuestros negocios, porque se encuentran en vecindarios sin suficiente transito ni clientes potenciales”.

En caso de que los arrendatarios acepten reubicarse, la ciudad ofrece la mudanza del inquilino y un mes de renta.

Cuando el alcalde Michel Bloomberg presentó el proyecto en 2005, anunció que en Willets Point se construirá el mejor vecindario de Nueva York.

Marcos Neira, presidente del Comité de Defensa de Willets Point (CDWP) y propietario de una bodega en el área por 24 años, expresó que luego de varios diálogos con la ciudad, se espera que un pequeño “Triangulo de Hierro” se establezca en una zona industrial en las inmediaciones de la calle Grand y la Avenida Metropolitan, entre Brooklyn y Queens.

El sitio de 200 mil pies cuadrados, albergaría a unos 100 talleres mecánicos.

Neira explicó que la reubicación colectiva costaría cerca de $25 millones y el CDWP espera que la ciudad aporte el mayor porcentaje del costo.

Solicitudes de comentarios al Ayuntamiento no fueron respondidas de inmediato.

“No nos oponemos al proyecto de urbanización, lo que queremos es un trato digno”, comentó el comerciante de origen colombiano.

Neira enfatizó que el grupo mantiene conversaciones con varias organizaciones para obtener financiamiento y formalizar la reubicación colectiva, que de darse, iniciaría a principios de marzo.

La solicitud de préstamos es otro desafío, pues el 50% de los dueños de negocios que se trasladarían son indocumentados, de acuerdo con Neira.

“Algunas agencias temen invertir porque muchos dueños no tienen un seguro social, aunque si declaran impuestos. Es una lucha realmente dura”.

Según el Urban Justice Center, a los trabajadores en Willets Point se les ha negado derechos fundamentales, considerando que la zona carece de servicios básicos. Los 62 acres, situados en el norte de Queens entre Northern Boulevard, la calle 126 y el Van Wyck Expressway, permanecen en un dramático abandono, sin recolección de basura y nieve, alcantarillado, electrificado y agua potable.

“Nos preocupan los caprichos del clima, porque es difícil trabajar con lodo, agua y frío”, dijo William Olaya, un trabajador del área por nueve años.