Cuando una membresía se vuelve una carga

Es importante que pongas atención en todos los detalles antes de hacerte miembro de cualquier grupo, club o institución

Cuando una membresía se vuelve una carga
La tarjeta del gimnasio cae en el olvido cuando no se usa.
Foto: ap

¿A quién no le ha pasado? Con tal de perder unas libritas de más, no nos importa pagar una cuota al mes. Compramos una membresía porque el gimnasio nos quedaba cerca y parecía un lugar muy agradable para hacer ejercicios. Claro, esa motivación tan sana duró un par de meses y dejamos de asistir. La tarjeta del gimnasio cayó en el olvido… pero las cuentas no dejaron de llegar. Lo peor de todo fue que la frustración de no poder cancelar ni pagar esa membresía terminó por abrirnos más el apetito…

Por eso, además de buenas intenciones, es importante que pongas atención en todos los detalles antes de hacerte miembro de cualquier grupo, club o institución:

Cuando estés a punto de firmar un acuerdo de membresía con cualquier institución, detente y revisa detenidamente —y con lupa si es posible— ese contrato que tienes ante ti. Asegúrate de que entiendes a la perfección cuáles son tus responsabilidades de cancelación, y si existen cargos por hacerlo después de un período determinado.

Pregunta cuánto tiempo te ofrecen para que decidas si te convienen o no sus servicios. En la mayoría de los estados, este tipo de membresías te ofrecen unos días para cancelar el contrato sin penalidad alguna. En otros, como en California, tienes hasta más de un mes para hacerlo, pero depende del costo del contrato. Haz la cancelación del contrato por escrito con un mes de anticipación, y recuerda guardar copias de todos los documentos que firmes y las cartas que envíes.

Es muy importante que conozcas tus derechos legales, ya que en muchos casos las leyes de protección al consumidor establecen que puedes romper un contrato si te mudas a una cierta distancia del establecimiento o si esa compañía mueve sus instalaciones. Y quizás la ley podría protegerte de recibir penalidades por rompimiento de contrato si te incapacitas durante un largo tiempo.

Antes de firmar el contrato, considera si te convendría más una membresía mensual en vez de una anual. Es cierto que es más cara, pero puedes cancelarla en cualquier momento en caso de que no desees continuar con ese servicio.

Por último, no ignores el problema. Si crees que esas facturas desaparecerán si cancelas tu cuenta bancaria o tu tarjeta de crédito, te equivocas. Por el contrario, lo único que logras con eso es que el problema termine en una agencia de cobros… y que perjudiques tu crédito y tu bolsillo.