La renuncia del Papa

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El anuncio del retiro del Papa Benedicto XVI fue una sorpresa que rompe una tradición de siete siglos. También es una señal de las exigencias que enfrenta la Iglesia Católica en el mundo actual.

La decisión de fijar su día y hora de retiro es un gesto extraordinario del Papa quien en su plena facultad opta por dar un paso al costado, considerando que el heredero de Pedro necesita una mayor energía que la que puede brindar este hombre de 85 años.

Con el retiro de Benedicto XVI a un monasterio a partir del próximo marzo puede cerrarse un capítulo en la historia de la Iglesia donde un ala conservadora guió sus destinos por 35 años. El entonces cardenal Joseph Ratzinger fue electo como prefecto de la influyente Congregación de la Doctrina y de la Fe, cuatro años después de la designación de Juan Pablo II. Ambos reorientaron la iglesia alejándola de los sectores más progresistas surgidos del Concilio Vaticano II. Benedicto continuó el rumbo tradicionalista de su antecesor.

Sin embargo, Raztinger será recordado por el escándalo de miles de casos de abuso sexual de religiosos contra menores que han reportado alrededor. Desde su cargo en la Congregación de la Doctrina y la Fe él tuvo conocimiento durante años de las denuncias, siendo un responsable de altísimo nivel de la actitud negligente y cómplice de la Iglesia ante estos horribles delitos.

Ya como Benedicto XVI, él habló abiertamente de este tema. Se reunió, rezó y lloró junto a las víctimas, además condenó duramente a los religiosos involucrados. Pero ha sido insuficiente y tarde para la traición a la confianza depositada en un líder moral y el dolor de vidas destruidas a una tierna edad.

La selección del próximo líder para millones de católicos es una oportunidad de la Iglesia revertir la animosidad hacia la filosofía de apertura e inclusión del Concilio Vaticano II. Hay temas urgentes fuera de la religión como el impacto social de la globalización, los gays y el aborto, mientras que desde adentro están el celibato, el sacerdocio de la mujer y la comunión de los divorciados, entre otros.

El Colegio de Cardenales tomará la decisión. Con su elección marcarán un rumbo para los próximos años de la Iglesia. Esperamos que sea un camino de apertura que ayude a dejar atrás una de las páginas más vergonzosas de la larga de la Iglesia Católica.