Guerra al licor en Alto Manhattan

Guerra al licor en  Alto Manhattan
Ricardo Peguero señala que muchos compañeros de su escuela se valían de amigos mayores de edad para conseguir alcohol.
Foto: EDLP José Acosta

NUEVA YORK — El consumo de alcohol en menores de 21 años es un problema creciente en las comunidades de Washington Heights e Inwood, y es más preocupante porque en algunos casos esta práctica cuenta con la aprobación de los padres.

De acuerdo con el estudio “Underage Drinking in Washington Heights and Inwood”, el 25.5% de los estudiantes del grado 12 de secundaria consultados dijeron haber tomado alcohol en sus hogares con permiso de sus padres, un índice 3.5 veces mayor que aquellos de grado 9 a 11.

Asimismo, el estudio realizado en las escuelas secundarias del Alto Manhattan encontró que el 14.7% de los estudiantes consiguieron bebidas alcohólicas de alguien mayor de esta edad; y el 18% de los estudiantes de último año de secundaria procuraron alcohol ellos mismos en los comercios de su comunidad.

Para enfrentar el problema, la Coalición Unidos va a lanzar en los próximos días una campaña de concientización contra el consumo del alcohol en los menores de 21 años en colaboración con la Junta Comunal 12, el Cuartel 34, las Asociaciones de Padres de escuelas, y el Youth Council de Washington Heights e Inwood, un consejo de jóvenes dedicado a crear conciencia sobre temas que afectan a estos barrios.

Para Angelo Ortiz, coordinador de la Coalición Unidos, parte del problema se debe a una cuestión cultural.

“Muchas de nuestras familias hispanas creen que es normal que los niños prueben el alcohol antes de la edad reglamentaria”, dijo Ortiz.

“Pero más grave aún es el segmento de los jóvenes de 21 años a 30, que están dándole alcohol a los menores más que las mismas familias”, agregó Ortiz.

Ricardo Peguero, de 22 años, residente del Alto Manhattan, confesó que consumió alcohol “por pura curiosidad” cuando era menor de edad.

“Fue en una fiesta de jóvenes en un apartamento, yo tenía 17 años, y por primera vez bebí cerveza”, confesó Peguero. “Yo nunca me valí de engaños para conseguir bebidas alcohólicas, pero muchos compañeros de mi escuela buscaban a alguien mayor de edad para que se las compraran, o en la tienda se las vendían porque aparentaban ser mayor de edad”, señaló.

Para Luisa López, otra joven de 22 años del Alto Manhattan, es normal que los menores consuman alcohol, “y muchos lo hacemos por el deseo de experimentar”.

López consumió alcohol a los 15 años, con la aprobación de sus padres en una fiesta familiar.

George Espinal, miembro de la Coalición Unidos, dijo que además de llevar el mensaje a los jóvenes y a los padres contra el consumo de alcohol en los menores, la campaña trabajará con los pequeños negocios, para que siempre pidan una identificación a los jóvenes y para que coloquen letreros mas visibles que diga se prohíbe la venta del alcohol a menores de 21 años.

Espinal, quien preside el Consejo Comunitario del Cuartel 34, dijo que tan solo en Washington Heights hay unos 440 locales de venta de bebidas alcohólicas, “lo que es demasiado para un área tan pequeña”.