Atacando a las várices

La escleroterapia ofrece resultados rápidos y duraderos
Atacando a las várices

Nueva York — Después de tener dos hijos y tras varios años trabajando como mesera en un restaurante, empleo donde pasa hasta 10 horas de pie, la mexicana Anabel Palma comenzó a notar que sus piernas se iban llenando de las molestosas y poco atractivas várices.

“Hace cinco años no tenía nada, pero al tener mi primera niña me empezaron a salir, porque aumenté mucho de peso. Un año después me volví a embarazar, entonces me salieron muchas más”, explica la hispana de 26 años. “Me sentía mal, porque me ponía una falda y se veía feo”.

Palma recurrió entonces a la escleroterapia, un tratamiento mínimamente invasivo usado para tratar las venas varicosas y de araña. Las pacientes son inyectadas con una solución (Asclera), que va directamente a las venas afectadas y hace que se encojan, y a la larga desaparezcan.

“Las pacientes vienen y las analizamos para saber qué tipo de tratamiento necesitan, ya que cuando las várices son muy grandes la escleroterapia no se recomienda”, explica la enfermera registrada Charlotte Wiley, del consultorio médico Yager Estética, quien se especializa en este tipo de tratamiento.

Con el uso de una aguja muy fina, la especialista inyecta la solución en las venas varicosas y de araña. La paciente sentirá pequeños pinchazos y posiblemente una sensación de picazón.

“Antes los tratamientos eran más molestosos, se tardaban más, por eso nunca recurrí a ellos. Pero la escleroterapia es poco dolorosa”, asegura la puertorriqueña Margot Martínez, residente de Manhattan. “La verdad estoy muy contenta porque, aunque los resultados aún no son finales, ya se puede notar una gran diferencia con sólo tres tratamientos”.

Cuando se inyecta la solución directamente, ésta irrita la capa de la vena haciendo que se hinche y se pegue. Con el paso del tiempo, el vaso sanguíneo se cicatriza y se hace menos visible. Además de los resultados cosméticos, tratar las venas varicosas ayuda a reducir los síntomas asociados con ellas, como dolor en las piernas y pies, sensación de quemazón, hinchazón y calambre.

Wiley asegura que las pacientes presentan mejoría con tan sólo tres o cuatro sesiones. Cada una de dichas sesiones puede tomar unos 30 minutos, dependiendo del tamaño del área de la pierna a tratar

“En nuestro consultorio usamos una máquina llamada Venlight, que es una luz que se enfoca en las venas y es más fácil encontrarlas para inyectarlas”, dice la experta, agregando que cada sesión tiene un valor de $350.

A la paciente se le recomienda usar medias de compresión médica después del tratamiento, aunque Wiley señala que todas las mujeres con tendencia a crear várices deberían usarlas a diario.

El resultado de la escleroterapia es permanente, aunque las odiosas líneas verdosas pueden siempre aparecer en otro lado de la pierna.