Sin hispanos patrullas voluntarias del Alto Manhattan

NUEVA YORK – A pesar de la gran población de latinos en Washington Heights e Inwood, Las Patrullas Civiles del Norte de Manhattan, NMP, encargadas de ayudar a mantener los vecindarios más seguros, solo cuentan con mayoría de miembros blancos. La organización está formada por voluntarios de la comunidad entrenados para observar y reportar actividades criminales sospechosas en los barrios bajo la supervisión de la Policia.

Para George Espinal, quien preside el Concilio Comunitario del Cuartel 34, la falta de voluntarios latinos en el NMP se debe a que el programa no ha involucrado a esta población, que representa el 71% de la población, con una campaña en español que llegue hasta ellos.

“Yo he hablado con los encargados del NMP, y les he pedido que inviten a todos los segmentos de la población a sus reuniones, como hacemos en el concilio”, dijo Espinal.

El NMP fue creado en parte para ayudar al cuartel 34 con el problema de los asaltos en el parque Isham, que queda al norte del área del cuartel.

Espinal se quejó de que los miembros del NMP sólo están patrullando unas cuatro cuadras alrededor del parque, “que es dónde ellos viven, cuando deberían patrullar toda la comunidad, como ocurre en otras patrullas civiles en Brooklyn y Queens”.

El policía Christian Pérez, del departamento de Asuntos de la Comunidad del Cuartel 34, admitió que hasta el momento el NMP está compuesto sólo por blancos y un afroamericano, pero indicó que es un programa de voluntarios abierto para todo el mundo.

“El programa ha estado en efecto unos tres meses y sólo tiene 18 participantes, y si no han entrado hispanos creo que se debe a falta de voluntad, y también en parte a la organización, que no le ha avisado a los residentes de que el NMP está abierto para todos los interesados”, señaló Pérez.

“La razón por la que ellos están patrullando es para que nos ayuden, siendo los ojos y los oídos del cuartel, y si ven algún acto criminal, que llamen al 911 y se identifiquen con un número que nosotros les hemos asignado a través del NYPD, y de ese modo nos ayudan a responder más rápido a un crimen”, explicó Pérez.

Además de actividades sospechosas de crimen, los voluntarios también monitorean casos que afectan la calidad de vida de los vecindarios, como grafiti y luces del alumbrado público quemadas.