Turquía le cierra el cerco al supuesto asesino de Saraí Sierra

Mientras, que este viernes los restos de la mujer fueron sepultados en Staten Island
Turquía le cierra el cerco al supuesto asesino de Saraí Sierra
Steven Sierra arroja una flor sobre el ataúd que contiene los restos mortales de quien fuera su esposa por 15 años, Saraí Sierra.
Foto: EDLP / Humberto Arellano

Nueva York – El mismo día en que fueron sepultados los restos de Saraí Sierra en Staten Island, Nueva York, la Policía turca confirmó que le cierran el cerco al principal sospechoso de haberla asesinado mientras se encontraba de vacaciones el mes pasado en Estambul.

De acuerdo con la agencia oficial turca Anadolu, la Policía detuvo a una hermana y dos hermanos del sospechoso, en la ciudad de Karabuk. Los tres fueron interrogados y se les realizaron pruebas de ADN. Se desconoce si alguno aportó algún detalle que permita conocer dónde está el supuesto asesino.

Alegadamente se trata de un deambulante que habría atacado a la mujer de origen puertorriqueño cerca del histórico Puente Gálata en Estambul, Turquía.

Y mientras los agentes turcos conectaban pistas, en la Ciudad de Nueva York, cerca de 200 personas se congregaron en la iglesia Cristiana Pentecostal de Staten Island para darle el último adiós a Sierra, asesinada a sus 33 años.

Ante todos ellos, Steven Sierra confesó que “tengo la mente en paz”. El pasado 14 de febrero el hombre habría cumplido 16 años de casado con Saraí, madre de sus dos hijos, Silas de 9 años y Sion de 11. “Tengo muchas preguntas para Dios… pero a pesar de lo trágico de todo esto, tengo la certeza en mi corazón de que mi esposa está en la presencia de Dios”, añadió.

Por su parte, el reverendo John Rocco Carlo dijo que “no importa cuáles fueron las circunstancias de su muerte, ella (Saraí Sierra) está con Dios” y esa fe es la que permite tener consuelo. A los hijos de Saraí Sierra les contó que “mientras vamos creciendo, nos vamos convirtiendo en nuestros padres. Nos parecemos a ellos, actuamos como ellos, hablamos y caminamos como ellos. Así que cuando extrañen mucho a mamá, mírense frente a un espejo. Ella forma parte de ustedes”.

Luego tomó la palabra David Jiménez, hermano de Saraí, quien expresó que “no le digo adiós, porque sé que la volveré a ver algún día. Cristo nos lo prometió”.

Aunque la mayoría de los asistentes hablaba con bastante fortaleza, por momentos algunos se quebrantaban al recordar que ya no tenían cerca a un ser humano tan extraordinario.

“Siempre voy a tener ese vacío en mi vida… Y es porque ya no estás tú”, fueron las palabras finales de su hermana, Christina Jiménez, quien intentaba hablar mientras el llanto amenazaba con enmudecerla. “Ahora Saraí, nada será lo mismo y dudo mucho que cambie algún día”, concluyó.

Una vez culminado el servicio, partieron al cementerio Mount Sinai, donde finalmente sus restos descansan en paz.