Cien años de fe católica en el Alto Manhattan

Cien años de fe católica en el Alto Manhattan
Nuestra Señora de la Esperanza, fue la primera iglesia construida para servir a los hispanos de Nueva York.
Foto: EDLP José Acosta

NUEVA YORK – La primera iglesia construida para servir a los hispanos de la Arquidiócesis de Nueva York, Nuestra Señora de la Esperanza, no sólo ha sido durante 100 años un lugar de adoración en Washington Heights, sino que a lo largo de su historia ha proporcionado a miembros de la comunidad numerosos servicios sociales.

“Lo bonito de esta iglesia es que todos los que trabajamos aquí somos voluntarios, y eso ha contribuido a su preservación y a que los feligreses la vean como su segunda casa”, dijo la puertorriqueña Luisa Landrón, de 76 años, encargada de la oficina parroquial, y quien ha sido feligrés de la parroquia durante 50 años

Nuestra Señora de la Esperanza es una iglesia pequeña, que atiene a unas 400 personas en cada misa, pero guarda en su interior joyas de arte extraordinarias, como el santuario de la Virgen del Cobre, imagen esculpida a mano en 1918 por Ramón Mateu con piezas de oro; y una lámpara de techo donada por el rey español Alfonso XVII en 1912, compuesta por tres angelitos que representan la divina trinidad.

También, hasta hace unos años, se exhibía la pintura de San José con el Niño Jesús del artista Joaquín Sorolla y Batista, quien la donó a la iglesia, pero por temor a robo ahora se exhibe una copia, y la original está en el Museo de Arte Metropolitano.

“Los ladrones rompieron un vitral, entraron y se llevaron dos candelabros y el Cristo, y para proteger la pintura las llevamos al museo”, explicó Landrón. “Es la primera pintura religiosa que Sorolla pintó en Estados Unidos, y aquí vienen muchos españoles a verla”, indicó.

Entre los servicios que ofrece la iglesia está el programa de Alcohólicos Anónimos, y la enseñanza de catecismo a más de 250 niños de escuelas públicas de la ciudad de Nueva York.

“Lo mejor de esta iglesia son su gente, que son voluntarias y se sienten parte de todo”, dijo el padre Carlos López, vicario de la parroquia.

La iglesia fue construida en 1912, en una época en que el número de católicos de habla hispana en Nueva York era relativamente bajo. La parroquia fue un regalo de Archer M. Huntington, un joven norteamericano heredero de una inmensa fortuna, por petición de la peruana Doña Manuela de Laverrerie de Barril, esposa del cónsul español en Nueva York en aquella época. Aunque no era católico, Huntington, fundador de la Hispanic Society of America en 1904, decidió levantar la parroquia para que atendiera a los católicos de habla española, al lado de un museo que él construyó para exhibir su colección de arte de España. Para ello adquirió casi una manzana de terreno en Broadway, entre las calles 156 y 157.

“La iglesia, declarada monumento histórico en 1979, fue el primer edificio de esta cuadra, aquí no había carretera, por eso la iglesia está en un colina, en un segundo nivel, y muchos subían en carretas tiradas por caballos”, dijo Landrón.

Nuestra Señora de la Esperanza llegó a ser la cuna de la fe de los católicos hispanos en la ciudad, y hasta ella llegaban personas de Brooklyn y Nueva Jersey, a oficiar bautizos, bodas y funerales.

En los años 1960 llegaron a la parroquia muchos cubanos, refugiados de la revolución de su patria. Y en los años 1970, llegaron grandes oleadas de inmigrantes de República Dominicana.

Para la dominicana Gladys Mota, maestra de catecismo, la iglesia ha sido su refugio espirutual desde que llegó a Nueva York en los 80.

“Visitamos los enfermos y les damos asistencia, hacemos los rosarios en casa de feligreses, tenemos un programa de Alcohólicos Anónimos”, señaló.