Nueva generación impulsa el perico ripiao en Nueva York

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Nueva generación impulsa el perico ripiao en Nueva York

Aunque vino de meses de nacido a Nueva York, Max Rodríguez, de 20 años, siempre estuvo en contacto con el perico ripiao, el merengue típico de la República Dominicana, ya que en su familia el que no lo toca lo baila.

Max comenzó a tocar acordeón a los 14 años, con la ayuda del afamado acordeonista Arsenio de la Rosa, y hace unos dos años formó el grupo Max Rodríguez y su conjunto típico, junto con su hermano Manuel Rodríguez, de 15 años, quien toca el bajo; y su primo Luis Estévez, el tamborero.

También están el cantante Shoby la Voz y el güirero La Pimolla.

“Todavía no tocamos temas nuestros. En las fiestas interpretamos merengues típicos clásicos, y los que más la gente nos pide son ‘La chiflera’, ‘La mama maña’ y ‘El diente de oro’”, dijo Rodríguez.

El acordeonista, quien además estudia programación de computadoras en Queensborough Community College, representa a la nueva generación de intérpretes del perico ripiao, que con su trabajo, y a pesar de haber crecido fuera de República Dominicana, contribuyen a la preservación de este género musical en Nueva York.

Fidelina Pascual, residente de El Bronx, es otra joven que a ritmo de su acordeón mantiene vivo el perico ripiao fuera de la isla.

Conocida como “La mami del swing”, Fidelina es hermana del famoso merenguero típico Agapito Pascual, quien le enseñó a tocar acordeón, y pertenece a una familia de seis hermanos, todos merengueros.

Con 20 años en la música típica, Fidelina Pascual lleva cuatro años en Nueva York y ya sus hijos quieren seguirle los pasos, pues su hija Stacy, de ocho años, toca acordeón, y Steven Filpo, de 12, es aficionado a la güira, dos instrumentos claves para sonar un buen perico ripiao.

“El futuro del merengue típico es prometedor, porque en las fiestas que toco con mi orquesta muchos jóvenes se me acercan para comunicarme que quieren ser merengueros, e incluso en mi última fiesta un padre me mostró un video en su celular, donde su hija de 14 años tocaba el acordeón y lo hacía muy bien”, dijo Pascual visiblemente sorprendido.

El conjunto típico de Pascual ha servido de escuela para muchos jóvenes, que durante varias etapas han tocado con ella, ya sea tambora, bajo o güira.

En Los Sures de Brooklyn hay otro joven que con su acordeón preserva el ritmo del merengue típico, en el grupo La Potencia. Se trata de Rafelito Candelier “Felito”, de 30 años, quien nació en Nueva York y se contagió del perico ripiao con su primo Vitico Espinal.

“Cuando salía con mi primo, el merengue típico era lo único que él escuchaba en su carro, y de ahí decidí aprender a tocarlo. Aprendí acordeón con un amigo que le decían Plopló. Yo llevo 15 años tocando”, dijo Candelier.

El acordeonista tiene dos hijos, uno de tres años y otro de nueve, y este último ya le sigue los pasos tocando güira.

“Aunque en este momento lo más pegado en música es la bachata, todavía hay mucha gente que sigue la música típica en Nueva York”, dijo Candelier.