Piden un Papa que levante la fe

Mexicanos quieren un nuevo Pontífice muy inteligente, carismático y joven

Piden un Papa que levante la  fe
El cardenal filipino Luis Antonio Tagle a su llegada a la congregación de cardenales preparatoria del cónclave en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano.
Foto: efe

México, D.F. — Aún lejos de tener un representante con el poder para llegar hasta el Sumo Pontificado, pero conscientes de la autoridad que un papa ejerce en el país, la cúpula eclesiástica mexicana y grupos católicos opinan que un”correcto” sucesor de Benedicto XVI tendrá la capacidad de levantar la caída fe.

Este personaje concentra -en el ideal religioso- la inteligencia y la pluma Joseph Ratzinger, el carisma de Juan Pablo II más la juventud ausente en décadas.

Este último rasgo, lo reafirman católicos de calle que en una encuesta recientemente publicada por la prensa local, informó que entre doce características que prefieren ver en un papa, la mayoría de los entrevistados (27%) optaron por la juventud, incluso por encima de la honestidad, la corrupción y la humildad.

México recibió en 2002 y 2012 a dos representantes de San Pedro íntegros en sus discursos y seniles de movimiento para dejar en la memoria colectiva una imagen desvalida que corroboró la renuncia “por falta de fuerza” de Joseph Ratzinger.

“El Papa que venga ya lo esperan las juventudes que buscan identificarse”, observo José de Jesús Aguilar, presidente de la Comisión de Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México que en los últimos años perdió 16% de católicos al pasar de 118 millones a 93 millones sobre todo entre muchachos menores de 30 años que se declaran ateos o son seducidos por grupos evangelistas.

Los arzobispos más jóvenes calificados como favoritos para suceder a Benedicto XVI son nativos de regiones geográficas distantes a Europa, el continente del cual han surgido todos los mandatarios de la Iglesia Católica.

Odilo Scherer, de 63 años arzobispo de Sao Paulo, Brasil –el país con mayor número de católicos en el mundo; Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, Filipinas, uno de los sacerdotes con mayor presencia en las redes sociales y Peter Appiah Turkson, de 64 años, oriundo de Ghana.

Angelo Scola, uno de los principales papables, es el italiano de 71 años que esfuma esperanzas escondidas o abiertamente manifiestas de muchos fieles mexicanos que ven en Latinoamérica la fuerza católica que hoy no tiene Europa ni ha podido arrebatar Asia y África con todo y la alza de conversos.

“Aquí somos más cercanos a la gente, nos gusta movernos, interactuar con otras personas, no somos tan rígidos”, describe Eduardo Gómez, coordinador de las Misiones Juveniles Urbanas de Monterrey, una de las más activas del continente. “Queremos un papa con quien nos sintamos identificados: carismático, innovador y con energía para volver a expandir la fe”.

Benedicto XVI observó esta necesidad pastoral desde su primera visita a Brasil en 2007 y posteriormente en México -ya en 2012- donde pidió a los obispos salir a las calles para empaparse de los problemas cotidianos de los feligreses.

Eugenio Lira, secretario general del Consejo del Episcolado Mexicano, recuerda el reclamo del hoy Papa Emérito y reconoce la necesidad de una reevangelización. “Es verdad que necesitamos la fuerza para tener una actitud más misionera y salir al encuentro de la gente, visitarla, salir a los hogares, volverlos a evangelizar manzana por manzana, sector por sector en pueblos y ciudades”, dijo Lira.

Para ello, observa, será clave el papel del Papa como interlocutor, “debe viajar, debe venir a México, hablar de la Virgen de Guadalupe, promover su figura, su imagen, pero además debe ser un buen orador”.

Una mezcla casi imposible de los dos sucesores. Durante su pontificado, Benedicto XVI, realizó 24 visitas a 23 países; Karol Wojtila, fue cuatro veces más activo, con 102 visitas a 133 países; en cambio, las encíclicas, libros y reflexiones de Ratziger, fueron el valor agragado de uno de los hombres más cultos e inteligentes en la historia católica.