Jonathan Sanango: guardián de las tradiciones

La danza corre por las venas de este joven que no olvida sus raíces.
La danza corre por las venas de este joven que no olvida sus raíces.
Foto: fotos cortesía

Nueva York – Siguiendo el ejemplo de su padre, Jonathan Sanango perpetúa entre niños y adolescentes las danzas tradicionales de Ecuador. A su corta edad, el estudiante de secundaria es un instructor experimentado y un visible luchador en su comunidad.

Sanango se integró al grupo de danza Sueño Ecuatoriano a los 10 años, animado por su padre, quien es cofundador del colectivo. El chico es uno de los maestros voluntarios que enseña a los nuevos danzantes los pasos y maniobras en el escenario.

Aunque en ocasiones sus amigos no comprenden su pasión por la danza, Jonathan, de 17 años, aseguró que no pierde la oportunidad de expresar su orgullo por el país de sus padres, y motivar a otros jóvenes a dejar las calles y las adicciones para experimentar los beneficios de la danza.

¿Cómo influye tu amor por la danza en tu intento por mejorar la situación de algunos chicos de tu comunidad?

La danza tradicional ecuatoriana no sólo es un ejercicio divertido o una terapia que me ayuda con el estrés. Al practicarla en Sueño Ecuatoriano, aprendo a ser desinhibido ante el público y así refuerzo mis cualidades de liderazgo, sociabilizo con personas de diferentes culturas y mi mente se abre a otras posibilidades. En el grupo todos somos familia, y creemos en la honestidad y en el trabajo en equipo. Trato de que otros jóvenes tengan las mismas oportunidades que yo y descubran como la danza puede transformar sus vidas.

¿Tus amigos apoyan tus actividades?

A esta edad es difícil saber qué es lo mejor, incluso para mi, y muchos no comprenden porque es importante sentir orgullo por nuestras raíces. Aunque nací aquí, sé que el país de mis padres tiene una gran historia y tradición que se me hereda con la danza. Es preferible que un chico pase tiempo en un ensayo con su familia, que tomando decisiones equivocadas en la calle. Yo creo en esa misión y me gusta ser parte esa lucha.

Cursas el 11 grado, a un paso de graduarte, ¿qué planes tienes para tu vida profesional?

Quiero trabajar y ahorrar para seguir estudiando. Mi sueño es convertirme en un chef reconocido. Mi papá me inspiró esta idea, porque trabaja muy duro en un restaurante italiano en Manhattan. Creo que es una gran profesión y más latinos debemos llevar nuestra cocina a un nivel profesional.

Tratas de ayudar a chicos de tu comunidad, pero en casa tienes a un hermano de diez años, ¿influyes para que él siga tus pasos?

Creo que el ejemplo es más fuerte que un consejo o una orden. Yo aprendí de mi papá y mi hermano también lo hace. En poco tiempo se unirá al grupo de danza. Pienso que los padres son los principales maestros de un chico, ellos están ahí antes que la escuela. Yo doy gracias por mi familia.