El Powerball hace soñar a neoyorquinos

Millones se lanzan a comprar los boletos para conseguir el ansiado premio
El Powerball hace soñar a neoyorquinos
El premio de la lotería Powerball podría alcanzar una cifra récord de no haber algún ganador.
Foto: EDLPFotos Mariela Lombard

Nueva York — La suerte es loca y a cualquiera le toca dice el refrán. La fiebre del Powerball está en su punto máximo cuando millones de personas sueñan con ganar el premio gordo que esta en $320 millones.

Los neoyorquinos ahora tienen otra oportunidad de convertirse en el próximo millonario y la lotería jugará mañana con un premio que aumentó significativamente, convirtiéndose en el sexto con más dinero en la historia desde que empezó a jugarse el Powerball, según Mary Neubauer, vocera de la lotería.

En un sondeo realizado a varios neoyorquinos ya saben en qué no se gastarán los millones que obtendrán si se ganan el Powerball, que les quedará en $200 millones, después de que el gobierno saque los impuestos.

El Powerball es una lotería multiestatatal que comenzó en el 1987.

El sorteo se realiza dos veces a la semana, miércoles y sábados.

Marco Tapia, mexicano de 40 años de El Bronx.

“En lo primero que piensa la gente que gana esa cantidad de dinero es en inversiones en países extranjeros y eso es algo que yo no haría. No invierto en países extranjeros”.

Juan Gilbert, puertorriqueño de 45 años en Manhattan.

“De ganarlo no lo repartiría en comunidades de beneficencia ni religiosas, pero tampoco lo dejaría todo para mí”.

José Montañés, puertorriqueño de 76 años en Manhattan.

“No le daría a la gente que tiene dinero, y definitivamente no me quedaría en Nueva York por el frio”.

Aida Flores, puertorriqueña de 41 años en Manhattan.

“No me iría a mi país a disfrutarlo, no cambiaria mi vida seguiría igual”.

Blanca De la Rosa, dominicana de 81 años de Manhattan.

“No me quedaría con el dinero para mi sola porque ya estoy muy vieja. Lo juego porque me gusta regalar”.

Gloria Morán, mexicana de 54 años de El Bronx.

“No perdería la cabeza, no me lo gastaría en mi y no me volvería a mi país”.