Grandes Ligas demanda clínica de Miami

Grandes Ligas demanda clínica de Miami
Alex Rodríguez ha sido involucrado.
Foto: Fotos AP

MIAMI/AP — Grandes Ligas demandó ayer a una desaparecida clínica de Miami y sus administradores, a los que acusa de conspirar para suministrar sustancias controladas a peloteros.

La demanda radicada ayer en el tribunal de Miami-Dade pide una compensación no especificada a la clínica ‘Biogenesis of America’ y su administrador, Anthony Bosch. Varios socios de Bosch aparecen en el documento.

El vocero de Bosch no respondió de inmediato a las llamadas de la AP, y sus allegados habían dicho antes que está fuera del país.

Grandes Ligas alega que los administradores de la clínica exhortaron a jugadores a que utilizaran sustancias controladas para mejorar el rendimiento, a sabiendas de que incurrirían en violaciones de sus contratos, específicamente sobre el programa antidopaje del béisbol.

Debido a la supuesta conspiración, la demanda alega que Grandes Ligas sufrió “gastos de investigación, pérdida de buena voluntad, pérdida de ingresos y ganancias, y daños a su reputación, imagen, ventaja estratégica y relación con sus fanáticos”, dijeron los abogados Allen Weitzman y Matthew Menchel en el documento.

Aunque su propósito es pedir una compensación económica, la demanda también podría darle más autoridad a Grandes Ligas para investigar a Biogénesis y Bosch a través de las declaraciones de testigos y órdenes judiciales para obtener documentos.

Entre los jugadores vinculados con Biogénesis están Alex Rodríguez, Melky Cabrera, Gio González, Nelson Cruz, Bartolo Colón y Yasmani Grandal. La mayoría negaron tener algún vínculo con la clínica, aunque Rodríguez admitió en el pasado haber utilizado sustancias para mejorar el rendimiento, y Colón, Cabrera y Grandal fueron suspendidos 50 partidos cada uno la temporada pasada por niveles elevados de testosterona.

La demanda también alega que Manny Ramírez, otrora estrella del béisbol y ahora fichado por un equipo de Taiwán, obtuvo a través de Bosch una sustancia prohibida que finalmente provocó que fuese suspendido por 50 partidos, cuando estaba con los Dodgers de Los Angeles.