Inauguran circo social para jóvenes de la calle

Quito/EFE — Ecuador inauguró ayer en Cuenca la primera carpa de su Circo Social, un proyecto que, a través de las risas, malabares, piruetas y equilibrio, entre otras artes circenses, busca rescatar a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Unos 19,000 niños y jóvenes de escasos recursos, que viven en las calles o que están en riesgo de hacerlo por difíciles condiciones en sus hogares, han tenido vinculación con el proyecto, que comenzó hace año y medio y que tiene como padrino y mentor al Cirque du Soleil de Canadá.

Julio Bueno, a cargo del proyecto, cree que el Circo Social es “una herramienta de intervención social a través de las artes circenses” y comenta que menores que antes estaban en la calle, expuestos a peligros, han encontrado en el proyecto una mejora en su calidad de vida.

En el marco del proyecto, los muchachos reciben ayuda psicosocial. “Los formamos en valores, les damos autoestima, seguridad, trabajan en equipo”, dijo Bueno al señalar que, por ejemplo, al hacer la pirámide humana, el que va arriba “tiene que confiar” en el que está abajo.

“Son valores que no tienen en la calle porque los perdieron; solidaridad, autoestima, orgullo de pertenencia, consecución de objetivos, los van fomentando a través del trabajo en el Circo Social. Les estamos dando herramientas para la vida”, opinó.

Se ha formado a los menores en prácticas circenses: malabares, acrobacia, equilibrio, técnicas especializadas de circo, interpretación, improvisación, movimiento, ritmo, puesta en escena, entre otros.

Gracias a un trabajo conjunto entre el Estado y los municipios, profesores de artes circenses y trabajadores sociales han unido sus esfuerzos para hacer el seguimiento del progreso de cada menor en el proyecto que se materializó con la inauguración, en Cuenca, de la primera de las seis carpas que prevén abrir este año.

A ésta le seguirán carpas en Loja, Tena, Quito, Guayaquil y Manta.