‘Camelia La Tejana’ cautiva en California (videos)

Corrido mexicano se hace ópera e integra drama, música y pasión.
‘Camelia La Tejana’ cautiva en California (videos)
Camelia no es una ópera típica. Hay quienes incluso sugieren el término “narco-ópera”.
Foto: La Opinión

Una vasta multiplicidad de elementos escénicos pueden acumular tanto peso en una obra hasta arrastrarla hacia un mar de confusión, si no al fondo de la incomprensión.

La opera “Camelia La Tejana: Únicamente la verdad” es complicada y sin escasez de momentos densos. Pero en un teatro del puerto de Long Beach, logra mantenerse a flote con talento, ingenio y la minuciosa disección de la leyenda de una mujer fatal que fascinó a una nación.

Camelia no es una ópera típica. Es en español, fue producida originalmente en México, toca el tema contemporáneo y delicado del narcotráfico y también de la inmigración, apoyándose en un constante e impresionante video panorámico, y es complementada por oportunas coreografías que la enriquecen artísticamente.

Un fragmento de la ópera presentada en México

La ópera es de la compositora Gabriela Ortiz y tuvo su estreno en el país el domingo en el Terrace Theatre, donde la pone en escena la compañía Ópera de Long Beach.

Quizá la más interesante cualidad de “Camelia La Tejana: Únicamente la verdad” es que se inspira en un mito nacido de una popular canción norteña y que más tarde se mezclara con realidades que aun hacen eco hoy día. En breve: nace del pueblo.

Camelia es un personaje del exitoso corrido “Contrabando y traición” de la banda Los Tigres del Norte, una historia de amor, despecho, violencia y narcotrafico en una frontera que a la vez divide y une a México y Estados Unidos. En la canción Camelia mata a su amante Emilio Varela.

Drama no falta en esta ópera… como debe esperarse.

Mas aunque el corrido ofrece un trasfondo histórico del mito y salpica como salsa a este producto teatral, sólo es un elemento. La lista de ingredientes es variada.

El libreto, escrito por Rubén Ortiz Torres, consiste principalmente de diálogos cantados y con base en reportes noticiosos y otros medios que le dan un sabor a documental.

No son canciones propiamente dichas y algunas conversaciones se sienten pesadas y en ocasiones son difíciles de entender por un oído no acostumbrado a la ópera.

Para fortuna de quienes entienden inglés, la proyección de subtítulos en el escenario brindaba claridad, esto a pesar de algún que otro error ortográfico y un largo y serio retraso en un momento musical crítico.

Esto, sin embargo, no fue impedimento para disfrutar exquisitas voces.

La mexicana Enivia Mendoza Mondragón deleita con su textura soprana y sus habilidades histriónicas como diferentes mujeres “Camelias” que parecían encarnar a la leyenda del corrido, a veces ansiosa por clarificar, otras coqueta, hablando entre líneas, a la defensiva o lamentándose, o hasta redimida de un pasado cuestionable supuestamente por el poder la fe.

Enivia Mendoza habló sobre su personaje

“Ciertamente mi vida pasada fue desastrosa, pero fue una vida pasada”, canta como Agustina Ramírez, la personificación de una Camelia vestida de larga túnica, como sacada de una antigua escena bíblica. “Hace 28 años que yo le sirvo a Jesucristo de tiempo completo… mi vida está entregada al Señor”.

Por su parte el barítono Adam Meza, un oriundo de California, presta su portentosa voz a un trío de personajes, destacando especialmente como el compositor del corrido, Ángel González, vestido de vaquero, con un acordeón rojo al pecho y una actitud simpática y hasta cómica. “La mujer es medio mundo y además es la madre de la otra mitad”, dice el compositor. “En mis canciones gana la mujer todo el tiempo”.

Otro que destaca es el tenor Nova Safo, a quien el público respondió con agrado y aprobación en su papel de Jorge Hernández, el Tigre mayor de la banda norteña.

La inclusión de escenas bailables, a cargo de la compañía Nannette Brodie Dance Theatre de Long Beach, inyecta oxígeno y necesarios respiros entre algunos densos diálogos y le agrega un toque intemporal como insinuación de historias que pasan o pueden pasar, como el rapto de concursantes de bellezas por parte de capos de la droga y el ascenso de mujeres en la jerarquía del narcotráfico.

En tres grandes pantallas, la proyección de videos también aportó lo suyo: geografía y contexto, trátese de la frontera, simbolizada en un escenario minimalista con un puente o con coreografías de “coyotes” y su contrabando humano de migrantes, o tragedias en vías de ferrocarriles que acompañan a coros narrativos.

Éste es un proyecto muy ambicioso que podría describirse como una videópera, una ópera documental o una ópera multimedia por la variedad de expresiones artísticas que utiliza. Hay quienes incluso sugieren el término “narco-ópera”.

“Camelia La Tejana: Únicamente la verdad” ofrece un espectáculo pocas veces visto en que se mezclan corrido y ópera, se unen artistas de dos naciones vecinas, y se trata una temática singular que aparentemente sólo compañías como la Ópera de Long Beach osa explorar.

Escucha la canción en la que se inspiró