Reconocen a hispana por aporte a la ciencia

A sus 16 años Samantha Márquez está en la Galería de Jóvenes Inventores
Reconocen a hispana por aporte a la ciencia
Samantha Márquez se convirtió en la primera hispana en recibir el premio.
Foto: efe

San Diego/EFE — Samantha Márquez es un joven hispana cuyo interés por la ciencia la ha llevado a investigar novedosos tejidos para tratar a víctimas de quemaduras, reconstruir huesos y reparar órganos, por lo que fue reconocida por la Academia Americana de Neurología.

Durante la reunión anual de la Academia Americana de Neurología, que se realizó del 16 al 23 de marzo en esta ciudad, Márquez, de 16 años, se convirtió en la primera hispana en recibir el Premio de Investigación Nacional en Neurociencia.

El trabajo de Márquez, estudiante de la escuela Maggie L. Walker Governor’s School en Richmond, Virginia, le ha valido ser incluida en la Galería Nacional de Jóvenes Inventores de EE.UU., además del registro de siete patentes bajo su nombre.

Márquez dijo que sus logros en la investigación se los debe a sus padres, Manuel Márquez y Carolina Marún, quienes cuentan con estudios de posgrado, y la alentaron desde pequeña a desarrollar su imaginación.

“El principal reto para nuestra generación en comparación con la anterior es el acceso exponencial a la información. A través del internet, los estudiantes tenemos la facilidad de esta densidad sorprendente de información”, dijo Márquez.

Su interés en las ciencias se consolidó cuando cursaba el sexto grado, al sugerir a su padre el auto-ensamblaje de células vivas en una nueva estructura llamada celoidosomas, que se ha convertido ahora en un proyecto interdisciplinario.

Para Samantha el convertirse en un modelo a seguir para otros jóvenes hispanos ha sido uno de los retos más importantes y una de las responsabilidades que se toma más seriamente a través de la mentoría.

“Hago lo que puedo para llenar ese vacío y tomo seriamente mi papel contribuyendo a la sociedad a través de la mentoría, el patrocinio y el liderazgo. Creo que esas formas de inspiración son más importantes que las donaciones monetarias. La clave es la calidad y cantidad de tiempo que se dedica a ayudar a otros”, indicó la joven que cursa el penúltimo año en la secundaria.

Samantha destacó que sus padres, de origen venezolano, provienen de contextos humildes, pues su abuela paterna trabajó limpiando baños para que su hijo pudiera ir a la escuela.

Sin embargo, dijo, en su familia siempre se cuidaron los lazos familiares, el amor y la educación.

“Yo vivo una vida de adolescente normal. La única diferencia es que me tomo algunas horas cada semana para dedicarlas al servicio comunitario y a mi investigación. Mis días festivos y fines de semana están dedicados a contribuir a la sociedad de alguna manera, ya sea a través del servicio comunitario o la investigación”, indicó.

Su padre, Manuel Márquez tiene un doctorado de Yale en química y su madre, Carolina, cuenta con una maestría en energía química por parte de la Universidad de Connecticut, y una maestría en administración de negocios por la Universidad de Virginia.

“Nosotros descubrimos la pasión de Samantha por la ciencia debido a su curiosidad. Ella no es un genio, sino extremadamente curiosa. Desde muy pequeñita preguntaba por todo. A partir de esa intuición y creatividad fuera de lo normal, empezamos a estimularle la creatividad, para que no tuviese miedo”, dijo Manuel.

Para su papá, es común que entre jóvenes hispanos haya talentos excepcionales, pero que no se desarrollan por el medio en el que se desenvuelven, por lo que destacó el trabajo de Samantha inspirando a otros jóvenes a que sigan su ejemplo.

“Ella sigue una máxima de Gandhi, que señala que dándote a los demás te descubres a ti mismo, sirviendo a la comunidad latina, especialmente a jóvenes latinas”, añadió.

El dinero que Samantha ha ganado a través de premios, dijo su papá, lo he destinado a becas para otros jóvenes hispanos, y continúa su trabajo de colaboración con científicos de las universidades de Harvard, Texas A&M, Georgia Tech, la Universidad Estatal de Arizona, la Virginia Commonwealth University y la Universidad de Florida.

Entre otros reconocimientos ganados, Samantha ha recibido por dos años consecutivos el primer lugar en Ingeniería, Materiales y Bioingeniería en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería, ha dado conferencias en la Universidad de Beijing en China, y ganó en octubre de 2012 el primer lugar en las Olimpiadas Internacionales del Espacio en Korolev, en Rusia.