El dilema de una joven boxeadora

Un papel impide a Sulem representar al país donde reside desde los cuatro años
El dilema de una joven boxeadora
Sulem Urbina, nacida en México, sueña con representatr a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en 2016.
Foto: AP

SPOKANE, Washington/AP — En las graderías del complejo deportivo en donde recientemente se disputó el campeonato nacional de boxeo de Estados Unidos, Sulem Urbina contempla los combates con tristeza, y se pregunta cuándo podrá subir al tinglado y ser una de las boxeadoras en competencia.

Nacida hace 22 años en Sinaloa, México, Urbina asistió al campeonato del país en donde ha vivido desde los cuatro, para acompañar a otros boxeadores de su gimnasio. Competir está fuera de su alcance por no ser ciudadana estadounidense.

Urbina alentó por su hermano menor Alexis Urbina, quien conquistó el título nacional de la división de las 141 libras juvenil. Pero ella sigue esperando el día en que pueda competir.

“Me da mucha tristeza que no pueda boxear”, dijo Urbina con lágrimas en los ojos. Ella reconoce que a pesar de ser una joven muy fuerte cada vez que llega la época del torneo llora de rabia.

“Siempre estoy esperando ese día en que el anunciador de los combates diga: en la esquina roja, 112 libras, Sulem Urbina, de Phoenix, Arizona”, acotó.

Para que eso ocurra deberán pasar dos cosas:

Una es que a Urbina —por ser una boxeadora con gran potencial para integrar el equipo de Estados Unidos— le aceleraren el proceso para conseguir la ciudadanía.

La otra es que cuando sea elegible para su ciudadanía, en mayo de 2015, pueda participar y ganar en el campeonato nacional de ese año. Los próximos Juegos Olímpicos serán en Río de Janeiro en 2016.

Urbina es residente legal, pero nunca ha planteado a la Federación de Boxeo de Estados Unidos una solicitud para aligerar el proceso de obtener la ciudadanía.

“Debería haber un proceso especial en el país para deportistas destacados como Sulem”, dijo Marlén Esparza, ganadora de medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y quien recuerda perfectamente las veces que se ha enfrentado a Urbina.

Esparza asegura que por el bien del boxeo femenino de Estados Unidos deberían aceptar que compitan boxeadoras de las cualidades de Urbina.

“Ella es una gran boxeadora”, indicó Esparza, quien ganó su séptimo campeonato nacional en Spokane, Washington, el pasado fin de semana.

Para mantenerse al 100% de su capacidad como boxeadora, Urbina entrena todos los días entre tres y cuatro horas al día en el gimnasio Knockout Boxing Club en Phoenix, y en las mañanas corre por una hora. El resto del tiempo lo pasa en las aulas de un centro de estudios superiores en Phoenix, donde cursa su segundo año de administración de negocios.

“Es un papel lo que impide a Sulem ser campeona nacional”, dijo su entrenador y esposo Andrews Soto, de 38 años, con quien Urbina entrena desde los 17 y que en los primeros cuatro meses de entrenamiento le puso a Sulem duras pruebas para ver si resistía.

“En los primeros cuatro meses no me dejó poner los guantes de boxeo, sólo me ponía a correr, sentadillas, abdominales, y ejercicios de resistencia”, recordó Urbina, quien siempre obtuvo calificaciones de A y B en sus estudios.

El récord amateur de Urbina es 45-10, que incluye torneos nacionales e internacionales. En 2007 y 2009 fue la campeona de Guantes de Oro de Arizona. En 2009 logró la medalla de bronce en los Guantes de Oro nacionales.

En 2009, cuando cambiaron las reglas de participación en competencias para extranjeros en Estados Unidos y al ver que su sueño de ser campeona nacional e ir un día a los Juego Olímpicos tal vez no se podría realizar, llamó a la Federación de Boxeo de Sonora para participar en el campeonato del estado y luego en la justa nacional de México.

Cuando le dijeron que sí, empacó sus maletas y se fue y sin saber si podría regresar por no tener papeles migratorios. Le mintió a su mamá, Consuelo Ochoa, al decirle que tendría una visa especial para regresar a casa. La madre aún desconoce la verdad.

Su entrenador la acompañó al campeonato en donde Urbina ganó el tercer lugar. Cuando fue a pedir la visa para volver a Estados Unidos se la negaron.

“Llamé al presidente de la federación y a todas las personas que pude y horas más tarde me dieron la visa por un año”, manifestó Urbina, quien para financiar todos estos viajes tenía que ahorrar dinero trabajando en una cadena de comidas rápidas.

En 2010 regresó a México para competir y se ganó el derecho de representar a México en el campeonato continental en Brasil, en donde quedó tercera. Regresó a la villa olímpica con el equipo con miras a ir al mundial ese mismo año, pero escogieron otra boxeadora y ella regresó a Phoenix.

Desde entonces no ha ido a México, en donde también quisieran tenerla.”Sulem es una boxeadora muy buena, con mucho talento, ojalá estuviera aquí”, aseguró Mario González entrenador de la selección femenina de boxeo de México.

El amor de Urbina por el boxeo no le ha cambiado la vida sólo a ella, sino a su mamá que por casi cinco años se oponía a que su hija fuera boxeadora.

“Ahora hasta yo quisiera boxear”, dijo Ochoa, quien a pesar de que le duele ver a su hija triste cuando no puede competir, siempre tiene palabras de aliento. “Ella siempre ha luchado por ser la mejor y yo le digo ‘mija, échale ganas, no te desanimes, verás cómo un día puedes representar a tu país, Estados Unidos”.

Mientras esto ocurre, Urbina se debate entre esperar a tener su ciudadanía para cumplir su sueño olímpico, o pasar a ser boxeadora profesional. Pero ella prefiere ser amateur.No sólo Esparza quisiera que Urbina llegara a representar a Estados Unidos.”La he visto boxear y tiene un nivel alto. Sería muy bueno que pudiera engrosar las filas de nuestras boxeadoras, pues ésto hace a nuestro país más fuerte”, destacó Christy Halbert, presidenta del comité femenino de boxeo de la federación estadounidense, de las Américas y secretaria del mismo comité en la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA, sigla en inglés).