No había racismo al sur de la frontera

Jackie Robinson acabó con la primera liga integrada de béisbol del mundo
No había racismo al sur de la frontera
Jorge Pasquel, presidente de la Liga Mexicana de Béisbol (centro) en la banca de su equipo, Vera Cruz, el 3 de julio de 1946.
Foto: AP ARCHIVO

Nueva York — Antes de que Jackie Robinson retara al racismo de Estados Unidos al ponerse el uniforme de los Dodgers de Brooklyn, un mexicano retó a las Grandes Ligas aprovechando la segregación racial de este país para ofrecerle a los peloteros negros la oportunidad de una vida mejor al sur de la frontera.

Como la cerveza y el béisbol siempre se han llevado bien, el empresario cervecero Jorge Pasquel quiso crear una liga de pelota en México que rivalizara con la ya existente en Estados Unidos, detalla el autor e historiador del béisbol mexicano César González.

“Pasquel trató de crear una especie de Liga Mayor que fuera la primera liga profesional integrada en el mundo”, explicó. “Esto sí llegó a representar una amenaza para Grandes Ligas porque le ofreció contratos en blanco a figuras del momento como Ted Williams”.

Williams, un histórico de la pelota que sólo vistió la franela de los Medias Rojas de Boston, declinó el ofrecimiento.

Hubo otros que sí aceptaron, entre ellos el puertorriqueño Luis Rodríguez Olmo, una de las primeras figuras latinas y que jugaba para los Dodgers de Brooklyn, el equipo que años más tarde incluiría a Jackie Robinson en su nómina.

Esta afrenta era lo más alto que Pasquel había llegado no sin antes tener ya un buen camino recorrido.

Para llegar al punto de ofrecer contratos a figuras de la Gran Carpa, el empresario ya tenía establecido un espectáculo en el que la principal atracción eran los jugadores de las Ligas Negras, pues para estos atletas México representaba una oportunidad que no tenían en casa.

“Para los jugadores negros era atractivo venir a México por dignidad humana. Aquí se les trataba como iguales”, comentó González. “El Diablo Wells, que jugó muchos años en México, declaró a la prensa ‘Yo vengo a México porque me tratan como un ser humano'”.

Como la vida rueda igual que una pelota de béisbol, años más tarde Willie Wells, ‘El Diablo’ que vistió las franelas de los Alijadores de Tampico y los Diablos Rojos del México, se convirtió en mentor y entrenador de nada menos que Jackie Robinson.

Además de Wells, jugadores como Satchel Paige, que en 1938 vistió la franela del Club Agrario de Ciudad de México, o Monte Irvin, que en 1942 jugó para Veracruz, lideraron una camada de peloteros negros que encontraron en México el terreno ideal para jugar y vivir una vida negada para ellos en Estados Unidos.

“Además de recibir un salario mucho mayor al que recibían en sus equipos, esos jugadores se integraban con la sociedad de los años cuarentas, como eran novelistas y muralistas. Ellos entraban en la intelectualidad de México y eso era un estilo de vida diametralmente opuesto a lo que era en Estados Unidos”, indica el autor.

Gracias en gran parte a Pasquel, más de 150 jugadores de las Ligas Negras jugaron en México durante la década previa a la llegada de Jackie Robinson a las Ligas Mayores.

El sueño, sin embargo, estaba por terminar.

Las Ligas Mayores reaccionaron a las movidas de Pasquel, quien tenía sus propias preocupaciones al encontrarse abrumado con los gastos de una liga como la que se había emprendido a mantener.

“Aunque él tenía mucho dinero y era cercano a los gobiernos mexicanos de la época, no pudo sostener el negocio”, indica González. “El estaba subsidiando la liga, pero eso insostenible sumado a la intervención de las Grandes Ligas que cortaron su suministro de talento”.

Las Grandes Ligas atajaron bien el embate de Pasquel con la llegada de Jackie Robinson, quien abrió la puerta del terreno de juego para afroamericanos y afrolatinos, convirtiendo a las ligas latinoamericanas en productores de talento en vez de competidores.

“La firma de Jackie Robinson fue el tiro de gracia para Pasquel y los sueños de Grandeza de la liga mexicana”, indica el autor. “La figura de Jackie Robinson fue además el parteaguas para que América Latina se convirtiera en un semillero para los equipos de Estados Unidos”.

En 1955, Pasquel, que se había retirado del béisbol con más pena que gloria unos años antes, murió en un accidente aéreo. Para ese entonces, la liga mexicana de béisbol había firmado un acuerdo de trabajo con las Ligas Mayores para desarrollar jugadores a nivel Triple A.