J.P. Montoya, entre el amor y el odio

J.P. Montoya, entre el amor y el odio
El piloto Juan Pablo Montoya le firma un autógrafo a un compatriota que viste la camiseta de la selección nacional de Colombia. El bogotano cree que con su llegada la comunidad hispana ha puesto mucha más atención al deporte.
Foto: Ap

NUEVA YORK — Juan Pablo Montoya ha tenido momentos buenos y malos en su carrera automovilística…y, como cualquier deportista, el piloto colombiano cuenta con adeptos y detractores.

El 9 de julio de 2006, Montoya anunció que esa sería su última temporada en Fórmula Uno y que el próximo año iba a competir en NASCAR, poniendo fin así a su carrera de seis campañas en Fórmula 1, donde corrió por las escuderías Williams-BMW (2001-2004) y McLaren-Merecedes (2005-2006).

En entrevista telefónica, Montoya resumió sus seis años en la principal categoría de ‘stock cars’ como muy buena, pero muy dura, aunque dijo que el cambio “ha sido increíblemente bueno” para su familia.

“Hemos tenido como los dos lados de la moneda”, manifestó. “Hemos tenido años muy buenos, hemos ganado carreras, hemos entrado al Chase, pero al mismo tiempo hemos tenido años muy difíciles, como el año pasado”.

El nativo de Bogotá atribuye ello a la gran competitividad que existe en las carreras de NASCAR. “Aquí es mucho más competitivo en la parte de carreras porque hay muchos más carros; en Fórmula Uno son 20”, dijo. Además, destacó que en el desarrollo de los autos en NASCAR es poca, “en cambio, en F1 la diferencia entre los carros buenos y los regulares es muy grande siempre”.

Pese a todos sus esfuerzos personales y de su equipo, el piloto sudamericano aún no ha cosechado el éxito máximo. Cree que sea en Fórmula Uno o NASCAR es difícil coronarse campeón. “Es necesario tener un carro muy bueno, que le ayude a uno, y que sea muy competitivo; pero al fin y al cabo (ganar) el campeonato es lo más duro”, dijo.

“Aquí en NASCAR así tengas un buen chance de ganar el campeonato en todo el año, tienes que resetearte cuando entras al Chase”, abundó. “El Chase es muy complicado porque en él solamente entran 12 pilotos y se resetean los puntos; entonces, lo que tú hiciste durante todo el año es prepararte y tratar de sumar suficientes puntos para entrar en el Chase”. Pero eso puede anularse “si tienes una mala carrera en el Chase y quedas fuera”.

En 2009 Montoya calificó para pelear por el título, siendo la primera vez que un piloto no estadounidense entraba al ‘Chase’, que NASCAR implementó en 2004 para definir al campeón.

“Este año hemos tenido algunas fallas mecánicas, pero el sistema del carro ha sido muy bueno y la verdad es que tenemos que empezar a aprovecharlo para sumar buenos resultados”, aseguró.

“Por velocidad, yo creo que hay muy buen chance de que entremos al Chase este año”. NASCAR apostó por Montoya para atraer a los latinos.

“La comunidad hispana de Estados Unidos ha crecido muchísimo y va a seguir creciendo, entonces es bueno que la comunidad hispana esté involucrada; es bueno para los patrocinadores, es bueno para NASCAR”, destacó Montoya, quien estima que gran número de latinos asisten a las carreras en California, Texas, Miami y en los Poconos.

El colombiano cree que con su llegada “la comunidad hispana ha puesto mucha más atención al deporte”.

“Obviamente, uno quiere que la gente hispana ponga atención y se interese en lo que uno está hacienda… lo que se busca es que la comunidad hispana le apoye a uno, pero hay gente latina que lo adora a uno y hay gente latina que lo odia a uno; y eso es parte del deporte”, se lamentó. “De la misma manera, hay muchos americanos que le hacen fuerza a uno”.

“Yo tengo muchos seguidores en Twitter, y hay de todo: hay gente que lo adora a uno y gente que lo odia”, indicó. “Como dicen por allí, uno no es monedita de oro para nadie”.

En efecto, en su cuenta @JPMontoya tiene 727,318 seguidores. Pero debería actualizar la leyenda de que es el único hispano corriendo en la Copa Sprint de NASCAR; ahora Almirola le hace compañía y cuidado que le puede ‘comer los dulces’.