Descartan el conteo manual de los votos en Venezuela
Grupo opositor da a conocer irregularidades durante las elecciones
Los cacerolazos han sido la manera de protesta de los grupos opositores al gobierno de Nicolás Maduro. Crédito: AP
CARACAS El chavismo no sólo no cede en Venezuela, sino que además ha dirigido su inmenso rodillo contra Henrique Capriles: ni diálogo ni recuento del 100% de las papeletas, como exige la oposición y como prometió Nicolás Maduro (“Vamos a hacerlo, no tenemos miedo. ¡Que las cajas hablen!”) en un arrebato democrático la noche del domingo.
La alianza democrática formalizó ayer ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) la exigencia de que se haga un recuento del 100 por 100 de las papeletas. Maduro obtuvo el domingo 262,473 votos (1.77%) de diferencia sobre Capriles, cuando todavía no se han escrutado las papeletas de los emigrantes, que seguramente reducirá la brecha en torno a 210,000 papeletas.
“Todo nuestro pueblo está de acuerdo con el reconteo, es el grupito de enchufados el que lo niega”, volvió a denunciar ayer Capriles.
Además, el Comando Simón Bolívar solicita la impugnación de los votos realizados en mesas y centros donde se produjeron “tramposerías”. Henrique Capriles presentó varias pruebas ante la prensa internacional: 535 máquinas dañadas (que afectaron a casi 200,000 votantes); testigos retirados a la fuerza en 283 colegios electorales (722,983 votantes); 1,176 centros con “datos sorprendentes, como que Maduro haya obtenido más apoyos que Chávez”; 564 centros donde se abusó del voto asistido, reservado en principio para ancianos o personas con problemas y que se utilizó para “coaccionar” (1,479,774 votantes); y 397 colegios en los que se registró violencia en los alrededores (1,240,000 electores).
Todas estas “irregularidades” han quedado consignadas ante el CNE, que aseguró responderá con celeridad la petición opositora. Pero por si alguien le queda alguna duda, ayer habló el único poder chavista que se había mantenido en silencio: el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “El conteo manual es imposible en el sistema automatizado venezolano”, sostuvo Luisa Estella Morales, presidenta del TSJ, quien acusó a Capriles de “mentir” a sus seguidores y de provocar los incidentes violentos del lunes.
“Lo que el poder electoral decida será total y plenamente apoyado por mi gobierno”, afirmó Maduro sabiendo de antemano que ni CNE ni Supremo van a permitir que siga adelante la exigencia opositora, apoyada por Vicente Díaz, único rector independiente del CNE; José Miguel Insulza, secretario general de la OEA; la Internacional Socialista y Estados Unidos.
Todos ellos han recibido las embestidas del chavismo, incluida España, que se vio obligada a recular. Diosdado Cabello, jefe del ala militar de la Revolución, también culpó a Díaz de la violencia desatada el lunes.
De responder al “obsceno intervencionismo” de EEUU se encargó el propio Maduro: “¡Saque usted su ojo de Venezuela, señor John Kerry! No nos importa su reconocimiento, hemos decidido ser libres”. EEUU se ha negado a reconocer al nuevo líder chavista como presidente y apuesta por el recuento de los votos. En parecidos términos se decantó ayer Human Rights Watch. “Los venezolanos tienen derecho a cuestionar pacíficamente los resultados de las elecciones, ya sea manifestándose en las calles o expresando su opinión en los medios”, aclaró José Miguel Vivanco, director en América de la ong.
Todas estas demandas han caído en saco roto. El chavismo va a seguir a rajatabla su hoja de ruta para resolver la crisis política tal y como suele: por la fuerza.
Consciente de que la tensión reinante ha situado a Venezuela al borde del barranco una década después, Capriles evitó dar un paso al vacío, desconvocó la manifestación prevista para ayer frente al CNE en Caracas y ordenó a sus seguidores “recogerse” en sus hogares.
La guinda de la criminalización fue atribuirle 7 muertos y 61 heridos de la jornada de violencia del lunes. Medios independientes no confirman estos datos gubernamentales y la oposición niega su vinculación. Pese a ello, Maduro ha declarado a las víctimas “héroes de la Revolución”
“Hemos demostrado que nuestra lucha es pacífica, la violencia es promovida por el Gobierno y su plan con infiltrado”, insistió Capriles, que en las últimas horas ha sido acusado por la élite oficialista de “asesino”, “golpista”, promotor de una imaginaria “invasión yanki” y culpable de querer “convertir Venezuela en Siria y Libia”.
También los diputados Julio Borges y William Dávila (14 puntos de sutura en un ojo) fueron agredidos en la Asamblea por políticos chavistas, bajo las amenazas e insultos del presidente parlamentario Diosdado Cabello, que no daba la palabra a ningún diputado que previamente no reconociera a Maduro. Cabello dio ayer un paso más en su intolerancia al cesar a los diputados opositores que participan en comisiones en la Asamblea.
“Si quieren violencia, lo que podemos hacer es radicalizar la Revolución”, amenazó una vez más Nicolás Maduro.
