Preocupados con la seguridad fronteriza

La propuesta de Ley de Reforma migratoria, parece razonable y tiene la posibilidad de ser aprobada. La propuesta está llena de buenas ideas, pero no hay muchas que sean nuevas.

Hay un plan para traer trabajadores extranjeros temporales. Y un camino condicional a la ciudadanía para los inmigrantes ilegales. Y restricciones sobre quién puede ser contratado por un empleador estadounidense.

Pero la recurrencia más preocupante en la nueva legislación es algo que encontramos como punto principal en toda propuesta de reforma migratoria —esa obsesión absurda sobre la necesidad de mayor seguridad a lo largo de la frontera.

La nueva propuesta migratoria gastaría 4.500 millones de dólares en aumentar la seguridad —además de los miles de millones que ya gastamos todos los años, supuestamente para hacer exactamente lo mismo.

Por supuesto, hay dinero para más cercas. A pesar del hecho de que esta táctica haya demostrado ser contraproducente. Las barreras físicas no impiden el ingreso de individuos. Además, los mantienen dentro. Los inmigrantes no pueden regresar durante los meses en que no hay trabajo, por miedo a no poder volver. También hay fondos para más agentes de aduanas y de la Patrulla Fronteriza, a pesar del hecho de que ya hay sobre 20.000 de ellos —el doble de los que teníamos hace una década— y a pesar del hecho de que los funcionarios de la Patrulla Fronteriza se han quejado de que no pueden entrenar y supervisar a todos los agentes con que cuentan en la actualidad.

Todo esto ha tenido la intención de aprehender al 90% de los que cruzan la frontera ilegalmente. A menos que se cumpliera ese objetivo, no habría un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes ilegales que se estima que viven en Estados Unidos.

Eso ya no suena muy bien. Nunca ha habido pruebas de que la cuestión funcione de esa manera. Lo único que sabemos con certeza es que los inmigrantes vienen cuando hay puestos de trabajo disponibles, y que no vienen si no los hay.

Además, ¿cómo sabría exactamente la Patrulla Fronteriza cuántos han pasado la frontera para llegar a la mágica cifra del “90 por ciento”? Todo el objetivo de cruzar la frontera ilegalmente es no ser detectado por los funcionarios de inmigración.

Y ¿qué si, por arte de magia burocrática, las 2.000 millas de la frontera con México nunca se declaran “seguras” —algo que los que vivimos cerca de la frontera podemos decirles que es casi una certeza? ¿Qué sucede con los millones de indocumentados que ya están en Estados Unidos? ¿Deben permanecer en las sombras, explotados por todos, desde los empleadores hasta los abogados de inmigración y los proveedores de hipotecas?

Que quede claro. No hay nado malo con asegurar las fronteras de la nación. Pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y no es la panacea para todos nuestros problemas. La historia reciente nos enseña unas cuantas cosas, si deseamos prestar atención.