Muchos inmigrantes desconfían del sistema bancario

El mexicano Miguel A. Torres (i.) y el ecuatoriano Antonio Granja
El mexicano Miguel A. Torres (i.) y el ecuatoriano Antonio Granja
Foto: EDLP Mariela Lombard

Nueva York — Cuando Miguel Angel Torres emigró de México en 2004, lo primero que hizo fue abrir una cuenta bancaria “para tener el dinero más seguro”. Y aunque no le alcanza para ahorrar, “trato de poner en la cuenta $100 o lo que sea al mes”, contó el repartidor de 26 años.

El cultura del ahorro es algo común a más de 80% de los mexicanos, chinos y ecuatorianos de la ciudad, que ganan menos de $300 a la semana. Y este porcentaje aumenta si el ingreso es mayor, según un estudio del Departamento de Asuntos del Consumidor (DCA) y la Oficina de Asuntos del Inmigrante (MOIA) presentado ayer en CUNY, la universidad de la ciudad.

Sin embargo, pocos de ellos los atesora en un banco. Más de la mitad de los mexicanos y una tercera parte de los ecuatorianos no tienen una cuenta bancaria; en cambio, 95% de los chinos sí.

La investigación, hecha a 1,300 inmigrantes de primera generación de estos grupos, muestra que la desconfianza en el sistema bancario, el idioma y la falta de documentos son las barreras para que lo hagan.

Nathalie Gons, directora de investigación de la Oficina de Empoderamiento Financiero de DCA, explicó que el principal obstáculo es la percepción de estos consumidores sobre cómo tener una cuenta. Por ejemplo, en promedio, 70% dijeron que “su dinero es insuficiente para cubrir saldos mínimos y cuotas”. No tener un número de seguro social o pasaporte y acceder a personal que hable español también frenan a la mayoría de los hispanos.

Siendo indocumentada, Irma M., manicurista ecuatoriana de 41 años, teme que la deporten al dar su información a un banco. “En cambio, yo tengo mi dinero bajo el colchón y participó en una sociedad de ahorro”.

vAhorrar “no es un concepto ajeno para los inmigrantes”, explicó la comisionada de MOIA, Fatima Shama.

El ecuatoriano Antonio Granja, guía turístico de 43 años, lo confirma. “Así me educaron desde niño”, expresó quien al mudarse a Nueva York en 2006 abrió una cuenta y con su esposa, reserva 10% del ingreso familiar por mes.

Tener casa propia, educar a los hijos y protegerse en caso de necesidad son las principales motivaciones para hacerlo, arrojó el estudio.