Protesta en defensa de la comunidad dominicana

Protesta en defensa de la comunidad dominicana
Humberto Arellano/EDLPHumberto Arellano/EDLP
Foto: EDLPHumberto Arellano

Nueva York — Los dominicanos lograron doblegar al periódico New York Post, en los años 90, luego de la protesta captada en esta foto de archivo de nuestro diario.

Entre sus organizadores estaban Máximo Arias (con el letrero que dice “Stop the lynching New York Post”), dueño de la agencia de viajes Moma del Alto Manhattan; el activista comunitario Apolinar Trinidad, quien falleció hace un año; y, con la pancarta que lee “Los dominicanos”, Julio Hernández, el primer dominicano que fue líder de distrito y uno de los fundadores de la Alianza Dominicana.

Hernández, de 60 años y actual consejero de negocios de la Audubon Partnership for Economic Development, narra el momento que refleja esta imagen.

¿En qué año los dominicanos realizaron esta protesta contra el New York Post?

Fue por el año 1991 ó 1992.

¿Podría describir el momento histórico?

Fue en un momento cuando la comunidad dominicana era la de mayor crecimiento en la ciudad de Nueva York, en términos educativos y de desarrollo económico. Pero había un gran problema que los involucraba en la venta de drogas. Cuando eso sucedió, la comunidad se convirtió en noticia.

¿Qué provocó la protesta?

Fue tras el escándalo de Joseph Occhipinti, el agente federal de inmigración más condecorado de la época, que lanzó el programa “Proyecto Bodega”, con la finalidad de detectar a dominicanos indocumentados envueltos en actividades ilícitas.

El problema fue que, según decían los periódicos de la época, muchos comerciantes denunciaron que el agente se quedaba con el dinero. La administración del Alcalde Dinkins consideró que Occhipinti violaba los derechos civiles y atentaba contra el derecho al voto de los dominicanos.

Finalmente, él fue condenado a 37 meses de cárcel, pero indultado por el presidente George Bush padre. Para los periódicos era noticia buena lo que Occhipinti hacía, pero los activistas de ese tiempo lo considerábamos un abuso y por eso hicimos una o dos marchas frente al New York Post. Y así se logró que el periódico bajara la guardia.