Victimas de contienda bipartidista

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La palabra bipartidismo se ha convertido en una fábula en Washington D.C. Las rencillas entre demócratas y republicanos han creado un sentimiento de desconfianza hacia el Congreso y un sistema de disfunción que hiere los valores fundamentales de una sociedad funcionaria. Esta vez, la víctima, es Thomas Pérez, nominado a Secretario del Departamento del Trabajo y único latino nombrado al gabinete de Obama. Esta semana, el Senado se vio obligado retrasar las audiencias de confirmación por no obtener contestaciones críticas a dos reportes que lo inculpan de manipular el sistema legal.

En cambio, la experiencia de Thomas Pérez es invaluable. Este trabajó arduamente en defender los derechos civiles en el departamento de justica de 1989 a 1995. Fungió como secretario de justicia auxiliar bajo Janet Reno. Trabajó como consejero de derechos civiles, justicia criminal y temas constitucionales para Edward Kennedy. Durante la administración de Clinton dirigió la oficina de derechos civiles en el Departamento de Salud y Servicios Sociales. Y como antesala a su nominación, fue Secretario del Departamento del Trabajo en el Estado de Maryland, donde revisó todas aquellas leyes que injustamente beneficiaban a compañías que abusaban de los derechos de sus empleados.

Al tratar de bloquear la nominación los republicanos sólo se hieren ellos mismos. Atacar su expediente laboral resultaría en una mancha más, a un partido que le gusta jugar al abogado del diablo en vez de servir a sus constituyentes.

No se puede esperar que los congresistas detengan nominaciones per el mero hecho de las afiliaciones políticas de los nominados. Esta rutina de bloquear y ridiculizar el proceso por parte de filibusteros, al final, va crear una cultura de retraso hacia el progreso. Sólo debe importar el nominado servirá con integridad a la nación y a el Presidente; lo cual Thomas Pérez ha hecho en su carrera y no se le puede quitar.