Marchan por el derecho a quedarse

Levantan la voz en el Día del Trabajo los excluidos por la reforma migratoria

Marchan por el derecho a quedarse
Hundreds gathered at Union Square Park to celebrate May 1st. Worker's day in Manhattan.Foto Credito: Mariela Lombard/EDLP.
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NUEVA YORK — Mariano Muñoz Elías, un ‘soñador’ que llegó a Estados Unidos cuando era un estudiante, no falló ayer a la cita para marchar por la reforma migratoria.

Ahora que el proyecto de ley por fin fue presentado, la lucha de los inmigrantes indocumentados se centra en pedir mejoras en la propuesta para dar cabida a todos.

Sin embargo, Muñoz Elías es uno de los miles que aún no se sienten incluidos. El, en particular, no podría acogerse a la ley como dreamer porque entró en el país cuando era mayor de 15 años.

“Yo fui uno de los dreamers originales y ahora me dicen que tengo que esperar 13 años para obtener la ciudadanía”, se quejo Muñoz Elías, que ahora tiene 33 y, por tanto, se había quedado fuera ya de la ley de acción diferida, que ponía como límite los 30.

Si se aprueba la propuesta de ley de reforma migratoria tal como está concebida ahora, se eliminará ese límite de edad. Cualquier indocumentado que haya entrado en el país de niño antes de cumplir los 16 años, podrá legalizar sus situación con más rapidez y recibir la green card en cinco años, en lugar de los diez que van a tener que esperar el resto, como le pasará a Muñoz Elías.

Él se manifestó ayer en el Día del Trabajo, junto a otros centenares de inmigrantes, para reclamar que el texto de la S. 744 —como se conoce oficialmente a la propuesta de reforma migratoria— sea menos duro en sus requisitos con los trabajadores indocumentados que apenas ganan el salario mínimo.

“La propuesta está mal hecha y millones se van a quedar fuera porque no pueden pagar el dinero que van a pedir”, aseveró.

Otros cuestionaron directamente el papel ejercido por los que se han encargado de elaborar el proyecto de ley. En la mira estuvo especialmente el senador por Nueva York Charles Schumer, uno de los integrantes del “grupo de los ocho”. Algunos de ellos incluso portaron carteles con la silueta de una rata con el nombre del senador.

“Nosotros sabemos que Schumer tiene un acuerdo con los centros de detención y las prisiones privadas donde acaban los inmigrantes indocumentados”, dijo Adriana Escandón, miembro de Trabajadores Inmigrantes por la Justicia. “Él es una de las personas fundamentales que escribió la propuesta y eso tiene que afectar”.

Escandón, que tiene 26 años y que tampoco califica como dreamer, pidió también que la reforma elimine la excesiva conexión existente entre la Policía y los servicios de inmigración, la militarización de las fronteras y el requisito de comprobar las huellas dactilares de los empleados del E-Verify.

Además de pedir por una reforma migratoria justa, cientos de manifestantes tomaron ayer parte de lo que llamaron “el tour del trabajador inmigrante” y protestaron frente a las puertas de varias empresas que consideran abusan de sus empleados.

Entre las compañías que eligieron como objetivo estaban la cadena de restaurantes The Capital Grille, McDonald’s y Wendy’s.

donde muchos de sus trabajadores se han organizado para pedir un cambio radical en las condiciones de trabajo, alegando discriminación racial y robo de salarios, entre otras cosas.

“Es una empresa con mucho dinero, pero nos dejan de pagar horas extra y no suben el salario cuando deben”, aseguró un empleado hispano que no quiso identificarse. “Y si eres inmigrante, te tratan como basura”.

Hubo quejas asimismo frente a McDonalds, como representante de la industria de comida rápida de Nueva York, a la que acusan de pagar sólo $8.90 de media a la hora en Nueva York a los 50,000 personas a las que da empleo este tipo de compañías como cocineros o meseros.

Reclaman que, dado que compañías como Wendys, Dominos o la propia McDonalds acumulan beneficios millonarios, incrementen su salario base a al menos $15 la hora.