A celebrar a las madres todos los días

Tengo el privilegio de cuidar a mi mamá los fines de semana. Durante estos fines de semanas tengo su completa atención y como una de tres hijas, la atención individual era algo raro. Y es por eso que anhelo este tiempo con ella.

Al cuidarla tengo que hacer cosas por ella, que ella solía hacer por mí. Ella me vestía con trajes bonitos. Ahora yo la visto con pijamas cómodas y suaves. Ella me cocinaba mis platos favoritos. Ahora, yo le cocino platos que espero que le gusten. Ella me traía dulces y juguetes. Ahora le traigo golosinas, flores, bizcochos, y frutas para verla sonreír. Ella me daba mis vitaminas y me hacía tragar un aceite de bacalao horrible. Ahora, yo me aseguro que ella tome sus vitaminas y otras píldoras.

Parece como si nuestros roles se hubieran invertido, pero no se deje engañar.

Sigo siendo la hija que busca la aprobación de su madre. Que necesita su amor y atención. Todavía soy la hija que desea que su madre se sienta orgullosa de ella. Sigo siendo la hija que quiere aprender de su mamá todo lo que todavía tiene de enseñar. Sigo siendo la hija que ve a su madre como el ejemplo de cómo envejecer con dignidad.

Soy privilegiada.

Pues, todavía tengo a mi madre conmigo. Ella es amable, generosa y sabia.

Soy bendecida.

Yo sé, porque he visto otras madres en mis años como educadora. Madres que son egoístas, negligentes, crueles, y ausentes.

Si su madre fue así, propóngase en su corazón ser diferente. Busque a alguien que sea un modelo de lo que es ser una buena madre y siga ese patrón. Usted puede romper el ciclo. Usted puede ser la madre que su hijo merece.

Las madres no son perfectas. Pero cuando uno ama incondicionalmente, el amor cubre una multitud de pecados.

¡Feliz Día de las Madres!

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