No rompan filas Grupo de los Ocho

La semana pasada empezaron las audiencias de la reforma migratoria para discutir las enmiendas a la propuesta. Ocho de las cuales, que se referían la seguridad fronteriza y fueron impulsadas por los republicanos, recibieron el visto bueno del Comité Judicial del Senado, un gesto de buena fe para los conservadores. Los cambios no fueron drásticos, ni sorprendentes para los que apoyan la reforma.

En cambio mañana las enmiendas serán más divisivas. El contexto que será debatido tendrá implicaciones al futuro de los millones en espera. De las 300 enmiendas, 200 fueron impuestas por republicanos y 126 de estas fueron presentadas por solo dos senadores: Jeff Sessions, de Alabama y Chuck Grassley, de Iowa.

Además Ted Cruz de Texas se une al retraso burocrático con sus enmiendas. Una vez comiencen las audiencias, se discutirá el camino a la ciudadanía. Ni Sessions, ni Cruz, ni Grassley quieren aceptar semejante idea. Para ellos una reforma implica tener un Estados Unidos sin inmigrantes, con una frontera altamente militarizada que prohíba el paso.

Es usual que una propuesta controversial reciba una gran cantidad de enmiendas, y así, retrasar el proceso, con el fin de que se derrumbe. Es lo mismo que quieren hacer con los inmigrantes.

Si el Grupo de los Ocho se descarrila y su unificación está comprometida a causa de una minoría, podría poner en peligro el avance que hasta ahora se ha logrado.

Los ocho senadores a cargo de la propuesta migratoria no deben ni pueden romper filas, y mucho menos perder los aliados que hasta el día de hoy respaldan la propuesta que se discute en estos momentos.