OEA y la fallida guerra contra las drogas

La Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un informe sin precedentes que presenta una discusión del más alto nivel con respecto a las posibles alternativas a la prohibición de las drogas.

Este informe es todo un parteaguas. Es la primera vez que algún organismo multilateral analiza críticamente la guerra contra las drogas y considera nuevas estrategias para el futuro – considerando por igual opciones como la despenalización y la legalización en el proceso.

El informe no presenta ninguna recomendación concreta, sino plantea diferentes escenarios que se separan significativamente de la actual guerra contra las drogas dirigida por Estados Unidos y que incluyen varias formas de descriminalización y regulación de ciertas drogas.

Al plantear estos escenarios la OEA está señalando que hay que poner todas las opciones sobre la mesa para mejorar la seguridad y la salud del hemisferio, y esto incluye considerar la regulación legal de la marihuana y otras substancias.

El informe refleja el creciente ímpetu político para reformar drásticamente las políticas de drogas a través de Estados Unidos y América Latina. El pasado noviembre, la ciudadanía de Colorado y Washington hizo historia por haber votado a favor de la legalización de la marihuana – un paso que podría privar al narcotráfico de su principal fuente de ingresos si se tomara a nivel nacional.

Una docena de otros estados están considerando medidas parecidas, y activistas en muchas partes del país están preparándose para nuevas campañas electorales en dos o cuatro años. En Latinoamérica, el parlamento uruguayo está debatiendo un proyecto de ley que convertiría a dicho país en el primero del mundo en legalizar la marihuana. Sin duda, el informe de la OEA proveerá más impulso a activistas a través de las Américas.

Pero el informe es sólo la más reciente – y más oficial – legitimización de un debate que ha estado surgiendo en los últimos años.

Este es un debate que empezó entre activistas e intelectuales haciendo un llamado a ponerle fin a la fallida guerra contra las drogas. Luego, ex líderes de varios países latinoamericanos entraron al debate – notablemente algunos ex presidentes de Colombia, México y Brasil, quienes se unieron a otras distinguidas figuras internacionales para denunciar la guerra contra las drogas y exigir una transformación fundamental en las políticas globales de drogas. A estos ex presidentes pronto se unieron presidentes en función como Juan Manuel Santos de Colombia y Otto Pérez Molina de Guatemala – líderes cuyos países han sufrido algunas de las peores y más devastadoras consecuencias de la prohibición: la violencia extrema, el crimen endémico, la corrupción masiva, los abusos sistemáticos a los derechos humanos, y el desgarramiento de las instituciones democráticas.

Durante la Cumbre de las Américas en Cartagena en Abril del año pasado, estos líderes llamaron a la comunidad internacional a que “rompa el tabú” y explore alternativas a la fracasada guerra contra las drogas. En aquel momento, encomendaron a la OEA dicha labor a través de este Informe; y también obligaron al Presidente Obama a reconocer que la opción de acabar con la prohibición es “un tema legítimo de debatir”.

Ahora, la OEA ya ha llevado el debate a un nivel totalmente nuevo. Efectivamente el tabú ha sido roto, y el debate no cesará hasta que pongamos fin a la guerra contra las drogas.