Alejandro Sanz habla de su oscuro pasado en Madrid

El cantante cuenta algunas de las locuras que hizo durante sus años de juventud
Alejandro Sanz habla de su oscuro pasado en Madrid
Alejandro Sanz contó sobre sus años de juventud en Madrid.
Foto: Archivo

El cantante Alejandro Sanz está de vuelta en su ciudad natal para presentar su más reciente espectáculo, ‘La música no se toca’, un periplo musical que el artista ha tratado de promocionar a través de varias entrevistas que, sin embargo, han acabado sacando a la luz algunas incendiarias confesiones sobre sus años de juventud en Madrid.

Tras asegurar que había llegado a bajar “a los infiernos” en las primeras etapas de su carrera y que había “quemado” locales nocturnos como consecuencia de su ingenuidad como artista, el astro de la música reconoce ahora que no se arrepiente de haber exhibido en público su faceta menos ejemplarizante, ya que opina que el mundo debe saber que la fama no siempre está rodeada de buenas experiencias.

“Quizá fui demasiado honesto en mi última entrevista (concedida al suplemento dominical XL Semanal). Pero hay que dejar claro que este mundo tiene luces y sombras, a estas alturas no vamos a engañar a nadie diciendo que la fama y la popularidad son maravillosas. Pero tampoco es que me guste quejarme, lo que quiero es que la gente no se asuste si alguna vez me dejo llevar un poco por los demonios”, reflexionó Alejandro en la edición española de la revista Vanity Fair.

Durante la extensa entrevista previa en la que sacó a relucir algunos de sus demonios, el popular cantautor admitió que su vida nunca había sido “modélica”, y afirmó que los excesos del pasado le habían ayudado, sin embargo, a explotar al máximo su potencial creativo. La estrella de la música también insistió en que el proceso de composición no podía basarse solo en las experiencias más satisfactorias de la vida sino también en aquellas más dolorosas, a pesar de que la dicotomía terminara erosionando al artista y provocando un gran “desgaste” físico y emocional. En su caso, al menos, el resultado musical de todas esas vivencias le ha ayudado a forjar una sólida carrera de éxitos.

“Bueno, yo soy Alejandro Sanz, no san Alejandro, aunque algunos piensen que mi vida ha sido siempre modélica. Mis primeros años conformaron una fase en la que pasaron muchas cosas. En España, a los veintitantos años es normal querer quemar garitos (bares) y al menos yo puedo contarlo. La vida tiene mucho de desgaste en general, y concretamente componer puede ser muy destructivo a veces. Y de hecho es bueno bajar a los infiernos de vez en cuando. No puedes cantar canciones que emocionen jugando al golf. La savia del arte también surge de esa raíz fea y sucia que está bajo tierra”, se sinceró en la revista ligada al diario ABC.

Sin embargo, el paso de los años ha transformado radicalmente la conducta del famoso intérprete, quien ahora vive un idílico matrimonio con Raquel Perera y disfruta con tranquilidad de los tres hijos que le ha dado su experiencia paternal. Aunque todavía resuenan los ecos de la polémica que rodeó su anterior relación con la modelo mexicana Jaydy Mitchell –durante la cual Alejandro tuvo un hijo ilegítimo–, el español ha logrado con el tiempo mantener la armonía y el equilibrio familiar mostrándose conciliador con sus anteriores parejas, y afrontando su peculiar posición –ser padre de tres hijos con tres parejas diferentes– con el mayor positivismo posible. No obstante, eso no significa que la idea de volver a pasar por el altar haya sido fruto de sus ganas de madurar.

“Para mí, casarme ha sido uno de los actos de rebeldía más importantes de mi vida, y encima por la iglesia. Raquel fue quien lo organizó todo, pero yo la apoyé por completo en lo que quería hacer. Y así es como sobrellevo todo lo relativo a una familia numerosa: con amor, paciencia y ganas de que todo funcione para todos”, confesó.