Señales de que su hijo es hipoactivo

Si su hijo o su hija carecen de interés por realizar alguna actividad escolar o laboral, y en general muestran un desinterés ante la vida, debe estar alerta.
Señales de que su hijo es hipoactivo
La hipoactividad puede ser un síntoma de depresión.
Foto: Archivo

Más allá de las cifras que se manejan acerca de la cantidad de adolescentes que no realizan ninguna actividad productiva, mantenerse inactivo produce serio daños a nivel cerebral.

El hecho de que los chicos se mantengan ajenos a cualquier responsabilidad ya sea de trabajar o estudiar, hace que desarrollen adicción a la hipoactividad, es decir a permanecer estáticos sin realizar esfuerzo alguno, pues como explica el doctor Hans Olvera, investigador de la Universidad Iberoamericana, “todos los seres humanos tenemos periodos de preparación del cerebro y éste responde a aquello a lo que esté expuesto, en este caso deja de producir neurotransmisores que son importantes para mantenerse activo, por esta razón abandonan rápidamente las tareas que se les asignan y no son constantes en nada”.

Además, sustancias como la noradrenalina actúan de una manera errónea, pues generalmente entre sus funciones está la de generar una angustia básica sana que alerta sobre la importancia de realizar algo, por ejemplo, cuando se tiene la inquietud de concluir o iniciar un trabajo, en ellos su efecto es completamente negativo lo que les provoca ansiedad intensa y depresión.

Para un chico hipoactivo los riesgos son incontables, y no se limita a carecer de un oficio o profesión, también son susceptibles a desarrollar adicción a sustancias, “porque las drogas les resultan un estimulante que les permite experimentar lo que no son y sustituir la realidad que tienen y que les angustia”, explica el especialista.

Para superar esta condición son los padres los principales actores. De acuerdo a Hans Olvera, ellos desde el punto de vista psicológico deben cumplir con dos tareas básicas: por un lado les brindan la herencia y la crianza, esto es, engendran a los hijos y les dan el sustento, “y la segunda responsabilidad que es la más importante y de la que carecen los “hipoactivos”, es enseñarles la inscripción paterna y materna para que sean adaptados socialmente y consiste en transmitir las características emocionales femeninas y masculinas que nos ayudan a hacerle frente a la vida”.

De sus padres, un chico aprende la ternura, las expresiones de afecto, la perseverancia, la importancia de fijar un objetivo y mantenerlo, la fuerza interna, desarrolla su autoestima y la tolerancia a la frustración. Esto es para los hipoactivos una falla psicológica, pues carecen de ellos.

Sin embargo, no todo está dicho. Para ayudar a un hijo con estas características, es necesario que los padres comprendan que no basta proveerlos sólo de lo material y que realicen un autodiagnóstico acerca de qué tanto ejercen su papel de padres, si desde la crianza y herencia o desde la promoción de lo paterno y lo materno.

“El síntoma más claro de que hay una falla en la inscripción de lo paterno y materno es tener un hipoactivo en casa, esto significa que los mensajes que le enviaron al chico no dieron fruto y hay que hacer algo al respecto. Acercarse a un especialista es el primer paso para diagnosticar si no hay un cuadro depresivo, ansioso o paranoide, para poder realmente ayudarlo a restablecer su vida activa”, afirma Hans Olvera.

La responsabilidad de los padres no tiene fecha de caducidad. Aún cuando los hijos sean capaces de hacer cosas por sí mismos, siempre requieren del amor, del estímulo, la comprensión y la validación de sus seres queridos, elementos que se convierten en su mejor herencia.

Para leer:

Lo que piensan los adolescentes. Esmeralda Berbel. Ediciones Obelisco

Para ver:

Los descendientes. Alexander Payne. Estados Unidos, 2011

Colaboración de Fundación Teletón México.

“La prudencia empodera las palabras”

Bojorge@teleton.org.mx