Incertidumbre por venta a China

Incertidumbre por venta a China
Smithfield Foods es el productor más grande de carne de cerdo a nivel mundial.
Foto: ap

Washington — La probable venta de Smithfield Foods, el mayor productor de carne porcina en el mundo, a la empresa china Shuanghui International, por casi $5,000 millones al contado, ha suscitado el escrutinio de los reguladores e incertidumbre entre los consumidores.

Durante 87 años, la empresa con sede en Smithfield, una zona rural en el sureste de Virginia, ha llevado a millones de hogares estadounidenses sus legendarios productos, como el tocino, las chuletas de cerdo y salchichas “, bajo marcas tan prestigiosas como Smithfield, Farmland y Eckrich.

La empresa, que cría 15.8 millones de cerdos al año en sus 460 granjas en todo EE.UU., anunció el miércoles pasado la venta a Shuanghui, con sede en Hong Kong, momento en el que sus acciones se dispararon en un 28% para cerrar a $33.35.

Si los accionistas y los reguladores federales aprueban la operación, cifrada en unos $4,700 millones al contado -algo que podría ocurrir en cuestión de semanas-, Smithfield comenzará a saciar muy pronto el apetito de China, que ha cuadruplicado su consumo de carne en los últimos 30 años.

Sería, además, la mayor adquisición de una empresa de EE.UU. por parte de otra procedente de China.

Desde 2004, otras compañías del gigante asiático han adquirido empresas estadounidenses, como International Lease Finance, AMC Entertainment, IBM (su división de computadoras personales), e Intergen.

Se calcula que, solo en la última década, empresas chinas han comprado cerca de 650 compañías en EE.UU., por un importe cercano a los $25,400 millones, según datos de la cadena de radio pública NPR.

Quienes apoyan la operación la describen como una gran apuesta en la que todos ganan, porque China cuenta con una creciente clase media, una economía al alza y es el mayor consumidor de carne porcina en el mundo: Smithfield respondería así a una creciente demanda y Shuanghui se beneficia de la calidad y seguridad de sus productos.

Sus detractores, incluyendo grupos defensores de los consumidores y legisladores con fuerte vena proteccionista, temen que una mayor exportación a China pueda producir un alza en los precios de los alimentos en este país, o que Shuanghui intente vender sus productos en EE.UU.

Una fuente cercana a las negociaciones, que pidió no ser identificada, argumentó que esos temores carecen de fundamento.