Los democratas deben retomar el control del debate migratorio

El senador Marco Rubio demostró liderazgo durante las primeras fases de negociaciones de la propuesta de ley de inmigración. Hoy día él carece de estas características. El senador se unió a las voces de su partido que exigen una frontera asegurada a unos estándares que están fuera del alcance del gobierno estadounidense.

Con un aumento de $6.5 mil millones en seguridad fronteriza en la propuesta, no hay razón por la cual se deban socavar las negociaciones. Pero Rubio lo ha estado haciendo supuestamente para hacer la revisión más aceptable para sus colegas, que están más interesados en sus agendas políticas que en una resolución justa.

El senador también ha señalando que abandonaría su apoyo a la propuesta si no se hacen “mejorías” a la propuesta.

Parte del problema está en la presión que estan ejerciendo los extremistas de su partido. Por otro lado los demócratas, incluyendo al presidente Obama, y los aliados republicanos deben retomar el control del debate.

Esto es especialmente urgente considerando que hay inquietudes sobre si hay suficientes votos en el Senado para aprobar el proyecto de ley para evitar obstrucciones. Mientras el senador Rubio, al igual que Bob Menéndez (D-NJ), aseguran que no tienen 60 votos. Esto contradice las declaraciones del líder de la mayoría, el senador Harry Read (D-NV), quien asegura que 60 votos no son un problema.

Es importante que el Senado obtenga una mayoría de votos, no solo para evitar una obstruccion cameral, sino para enviar un mensaje contundente a la Cámara de Representantes y a la nación.

El otro escenario podría significar un desastre para millones de familias. Si se permite que los republicanos politicen y arriesguen la unidad que hasta ahora ha sido avalada, se presentaría un incentivo entre los republicanos de la Cámara de Representantes para controlar las negociaciones y decidir el futuro de la reforma. Y eso no serían buenas noticias para nadie.