Acusan a joven por fatal accidente

Acusan a joven por fatal accidente
Un altar improvisado fue levantado ayer en el lugar donde ocurrió la tragedia, avenida Amsterdam y calle 97, en memoria de la pequeña Ariel Russo.
Foto: EDLPMARIELA LOMBARD

nueva york — El joven acusado de arrollar fatalmente a la niña Ariel Russo, de cuatro años, mientras huía de una persecución policial, fue instruido formalmente en la Corte Criminal de Manhattan por cargos de homicidio involuntario y homicidio vehicular, entre otros.

La pequeña falleció el martes al ser atropellada por el vehículo conducido por Franklin Reyes, un Nissan Frontier, cuando escapaba de las autoridades.

Russo iba de la mano de su abuelita Katia Gutiérrez, de 58 años, camino a su escuela cuando ocurrió el fatal accidente.

Todo comenzó alrededor de las 8:15 a.m. del martes, cuando una patrulla detuvo a Reyes, de 17 años, en la calle 89 y la avenida Amsterdam porque conducía a alta velocidad. Cuando los agentes salieron de la patrulla para acercarse al auto, Reyes arrancó y escapó velozmente hacia el norte de la avenida.

Un auto policial lo persiguió hasta la calle 97, pero cuando dobló hacia la izquierda, Reyes perdió el control del vehículo y atropelló a la pequeña Ariel y a su abuela, según el informe de la Policía (NYPD).

Las víctimas fueron trasladadas al hospital St. Luke, donde la menor falleció poco después; la abuela se encontraba en condición estable, según informó Elizabeth Dowling, asistente de Relaciones Públicas del hospital.

Reyes fue arrestado bajo cargos de homicidio involuntario y homicidio vehicular. De ser hallado culpable, el acusado puede enfrentar una condena de hasta 25 años en la cárcel.

El adolescente había sido arrestado el 29 de julio de 2012 en el condado de Nassau por robo a mano armada. Después en otro caso separado, pero el mismo mes, también fue arrestado por posesión de marihuana. El 27 de octubre del mismo año fue detenido por robo en segundo grado.

Una fuente policial indicó que Reyes no tenía una licencia de conducir. Vecinos del área levantaron un altar cerca a la intersección de la avenida Amsterdam y la calle 97, escena del trágico suceso.

Mientras tanto, vecinos de Reyes reaccionaron ayer sorprendidos ante la noticia que alguien tan cercano estaba involucrado en el terrible accidente y lamentaron la doble tragedia.

“Todavía estoy sorprendida, no lo puedo creer”, dijo una vecina quien dijo llamarse María y reside en el mismo edificio. “Específicamente de él (Reyes) no sé mucho, pero conozco la familia de muchos años, desde antes que él naciera”.

Según María, Reyes es el mayor de los hijos, tiene otras tres hermanas menores. Y las veces que lo vio, el adolescente iba en bicicleta, no manejando un auto.

“Aquí estamos frente a dos tragedias, la muerte de esa pequeña niña y su abuela que está en el hospital; y la tragedia que está viviendo esta familia”, dijo José, otro vecino del edificio donde vive la familia de Reyes. “Lo he visto como un típico adolescente creciendo, siempre trabajando con su papá y algunas veces arreglando bicicletas”.

Otro vecino, quien no quiso identificarse, indicó que “era una bomba en espera de explotar”, porque lo ha visto conducir el auto “como loco”.

“Una vez casi me atropella y algunas personas de esta cuadra y de la calle 20 le habían dicho que dejara de conducir así como lo hace… los padres le daban las llaves para que estacionara el auto, pero él (Reyes) se iba a manejar por las calles. Esta enviciado con los carros”, aseveró el vecino del edificio vecino.

En su defensa, el mismo vecino indicó que, a pesar de su edad, era un joven que le gustaba ayudar a su padre en el trabajo de superintendente en uno de los edificios de la misma cuadra y se rebuscaba trabajos como sacando a caminar perros y arreglando bicicletas.

“No es como esos otros jóvenes que se la pasan en una esquina haciendo nada, siempre está trabajando en algo”, agregó el vecino.

Mientras tanto, Gutiérrez, la abuela de 58 años —quien llevaba a la menor hacia la escuela cuando fueron arrolladas— continuaba ayer en el hospital recuperándose de las lesiones que sufrió durante el accidente.