Togas y birretes: esa época del año

Parece inverosímil, pero la recesión económica obligó a más estudiantes hispanos a continuar sus estudios en EE.UU., según estudio
Togas y birretes: esa época del año
Ceremonia de graduación 2013 en el estadio Cox, de SFSU. Foto Ivonne Iriondo/El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Llega el verano, y el ciclo escolar 2012-2013 termina. Ceremonias de graduación en escuelas públicas y privadas; de educación superior y preparatorias. Birretes al aire, togas ornamentadas con collares de flores y estolas. Discursos, fotografías, reunión familiar, brindis. El logro y la satisfacción se respiran en el aire.

No fue fácil, los recién egresados vencieron obstáculos como la recesión económica de 2007-2008, el recorte de presupuesto en la mayoría de los programas educacionales a partir de 2009, y la no admisión de estudiantes que buscaban transferirse de un colegio comunitario a la universidad en la primavera de 2010 por falta de recursos financieros de las universidades estatales. Y como digestivo, City College, en el corazón de la Mission, en peligro de perder su acreditación en estos últimos años por deficiencias administrativas. Todo ello sin contar los problemas personales que cada estudiante atravesó. Sí, no fue fácil: Victoria. Sin embargo, poco se habla de las estadísticas que les atañen a los latinos en el campo laboral y educativo.

El número de estudiantes latinos inscritos en college o universidad incrementó 20% desde el año 2000, cuando únicamente 49% de los bachilleres latinos recién egresados decidían emprender la educación superior, según estudio del Centro Hispano Pew.

De la taza de estudiantes latinos egresados de high school en los Estados Unidos, 69% se ha matriculado en alguna institución de educación superior. En comparación, de la taza de estudiantes egresados de origen anglosajón, sólo un 67% se ha matriculado. Es la primera vez en la historia que la “minoría” supera —no en número pero sí en porcentaje— a la “mayoría”.

Por otra parte, el porcentaje de estudiantes latinos que se dan de baja en la high school (preparatoria) también ha disminuido, de 28% a 14%. “Noticias favorables”, declara Deborah Santiago, vicepresidenta de ¡Excelencia!, organización defensora del estudiante latino.

Algunos especularon que la mejora surgió a raíz de la crisis de 2007: “Con tanta dificultad para encontrar trabajo, los latinos decidieron quedarse estudiando por más tiempo”, argumentaron los investigadores Richard Fry y Paul Taylor en su estudio titulado “Bachilleres graduados hispanos rebasan a anglosajones en tazas de matriculación universitaria”. Después constataron que desde entonces, el desempleo de latinos entre 16 y 24 años de edad incrementó 7%, mientras que el desempleo anglosajón aumentó 5%. Esto, de acuerdo a los datos que recolectaron del U.S. Census Bureau (Buró de Censo de los EE.UU.).

¿Qué se puede inferir de todo esto? Mucho. Cosas como que este año, después de que 7% de latinos ha dejado de trabajar para poder asistir a la escuela (sustentados por becas y préstamos durante estos seis años), finalmente pisarán el campo laboral con una preparación que les permitirá adquirir trabajos, no sólo de mayor remuneración que el salario mínimo, sino que podrán obtener trabajos en prestigiosas compañías tecnológicas como las de Silicon Valley, digamos. Conjuntamente, restablecerán las estadísticas en torno al desempleo latino, y probablemente el próximo año los investigadores Fry y Taylor hagan un estudio titulado “Latinos de entre 16 y 24 Años de edad rebasan a anglosajones en las tazas de empleo”. Pero de nuevo, muchas cosas se pueden inferir de todo esto… muchas cosas. Y entre que son peras o son manzanas: ¡A festejar!