Puig, un novato que enamora

La banca de los Dodgers quería un 'grand slam' ...y Yasiel los complació

Puig, un novato que enamora
Yasiel Puig, la sensación de los Dodgers, desde su debut el lunes, a fuerza de jonrones, se ha ganado a la afición del equipo angelino de la Liga Nacional.
Foto: AP

LOS ANGELES/AP — El cubano Yasiel Puig se superó a sí mismo una vez más, y cautivó al público reunido en el Dodger Stadium con otro gran momento.

Puig conectó su primer grand slam como profesional, Zack Greinke lanzó siete entradas de cuatro hits, y los Angeles vencieron 5-0 a los Bravos de Atlanta el jueves, y de paso les rompieron una racha de cinco victorias.

“De verdad sale y juega como si esto le perteneciera”, dijo el pitcher de los Bravos Tim Hudson sobre Puig, quien debutó el lunes en las Grandes Ligas.

Mientras se aferraban a una ventaja de 1-0, los Dodgers llenaron las bases en la octava entrada luego de que Cory Gearrin permitió sencillos a Skip Schumaker y al mexicano Luis Cruz con un out en la cuenta, y luego regaló boleto al dominicano Hanley Ramírez, quien entró como emergente.

La mesa estaba servida para Puig, quien tenía a la afición de pie y aplaudiendo a la espera de otra gran hazaña. El desertor cubano de 22 años pegó de 8-5 con dos jonrones y cinco remolques en sus primeros dos partidos esta semana, para luego irse de 4-0 el miércoles.

Desde la banca, el manager de los Dodgers, Don Mattingly, y el primera base mexicano Adrián González conversaban sobre lo que Puig podría hacer.

“Dijimos: ‘Debería ser un grand slam’, y lo fue en el primer lanzamiento”, relató Mattingly. “Están tratando de anotar una y él hace cuatro”.

Puig sacudió un vuelacercas hacia el pabellón del jardín derecho, para poner la pizarra 5-0 a favor de los Dodgers. Salió a las escaleras del dugout para saludar a la multitud por cuarta vez esta semana, y levantó ambos brazos como gesto de agradecimiento.

“Obviamente no era lo que quería que hiciera”, dijo Gearrin. “Era una curva y no la bajé lo suficiente. La dejé arriba y al centro, y él hizo lo que se suponía debía hacer”.

Con su característico estilo, Puig corrió tan rápido que casi le pisaba los talones a Ramírez al llegar al plato. Uno de sus compañeros le arrojó agua en la cabeza como celebración.

Después del partido sí quedó empapado, cuando Cruz le echó encima el agua de un contenedor durante una entrevista en el terreno de juego.

“Es contagiosa la manera como juega”, dijo Mattingly. “Parece haber alegría en su juego. Esa es la manera como se supone debes jugar. Se ve simplemente muy fresco. Eso le da a nuestros muchachos mucha energía”.

Puig había pegado un sencillo, se había ponchado y conectado una roleta hacia el campocorto en sus tres turnos al bate anteriores.

“Con la afición de aquí y nosotros ganando, la presión desaparece”, manifestó Puig.

Aseveró que no siente ninguna presión extra a la que sentía en ligas menores o jugando en Cuba.

“Es lo mismo para mí”, dijo encogiéndose de hombros. “Me preparo para hacer lo que estoy haciendo y el equipo está ganando”.

Al jugar el jardín derecho, Puig mostró la potencia de su brazo, atrapando pelotas que pudieron haberse convertido en extrabases, y lanzando para impedir que los corredores contrarios avancen.

“Es un buen jugador en ambos lados de la pelota”, declaró el manager de Atlanta, el también cubano Fredi González. “Hizo un par de buenas jugadas defensivas, y parece que tiene un muy buen brazo”.