Hispana de NYC embellece a los perros de las estrellas

Smiley Castellar cuenta con más de tres décadas de experiencia
Hispana de NYC embellece a los perros de las estrellas
Smiley Castellar tiene más de tres décadas dedicando su amor a los canes como estilista profesional.
Foto: EDLP / Zaira Cortés

Nueva York — Cortar las uñas y el pelo a un inquieto perrito requiere más que paciencia y una gran destreza, pero la peculiar profesión puede ofrecer sorprendentes oportunidades.

La puertorriqueña Smiley Castellar tiene más de tres décadas dedicando su amor a los canes como estilista profesional. En abril del año pasado abrió su propio negocio NYC Dog Cachet en la Avenida Lexington y la calle 97, el vecindario en donde creció.

Parece una tarea fácil la de acicalar mascotas, pero Castellar comenta que se requieren de conocimientos especializados en salud y sicología canina.

¿Cómo se inició en este trabajo poco convencional?

Era una adolescente cuando tomé un curso como asistente veterinaria y más tarde encontré empleo en una estética canina que estaba en la calle 76 y la Primera Avenida, de nombre Leshine. Ahí obtuve la mayor experiencia aseando perritos. Siendo muy joven tuve la responsabilidad de embellecer a las mascotas de Elizabeth Taylor y Diana Ross, entre otras estrellas. Para muchos latinos, llevar el perro a la estética no es algo usual, porque en nuestros países no se acostumbra, pero aquí es un muy buen negocio.

¿Qué tan difícil es controlar a los canes?

Hay perros que vienen por primera vez y lo ideal es un proceso en etapas. El primer día lo dejo que ronde por el negocio, para que me tome confianza y se sienta cómodo. El segundo día le corto el pelo o las uñas, si se pone nervioso, le hablo y le canto, como si fuera un niño. Los perros son muy queridos por sus dueños y ellos esperan que los trate con amor.

Es más difícil tratar con un cliente que con el perrito, porque los dueños se ponen muy ansiosos de dejar a las mascotas. Los perros son instintivos y saben qué persona es buena, ellos pueden sentir cuando son bienvenidos.

¿Cuáles son los riesgos del trabajo?

En estas décadas aprendí el lenguaje canino y sé cuando un perro está excesivamente nervioso. Tomé un curso en sicología canina, para hacer mejor mi trabajo. Creo que hay más riesgos para las mascotas sino se hace un trabajo de calidad. A algunas especies no se les puede cortar el pelo demasiado, porque su piel queda expuesta a quemaduras por el sol. Hasta para bañarlos se requiere de una técnica, que implica cepillado y secado. No se les puede dejar jabón, porque podrían presentar una reacción alérgica.

¿Cuál fue su mejor experiencia en este trabajo?

En meses recientes sufrí un duro problema personal y me alejé del negocio por tres meses. Estaba muy deprimida. Al volver al trabajo, noté que estar cerca de los perritos me hacia bien, me sirvió como terapia. Gracias a ellos comencé a sanar y quise compartir esa experiencia con otras personas. En el verano espero traer ancianitos de mi vecindario para que convivan con los perritos.

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