Piénsalo antes de ser fiador

A menudo encuentro casos de gente que, luego de servir de cosignatarios de otra persona, acaban metidos en un lío tremendo cuando ese otro no cumple con los pagos de la deuda adquirida, ya sea por una casa, un auto u otra compra importante. Este es el mejor ejemplo de cómo la confianza y las finanzas casi nunca ligan.

Si aceptas ser fiador de otra persona, debes estar consciente de que cualquier actividad se va a reflejar en tu historial de crédito. Y tampoco está ayudando a crear un historial para la otra persona que realmente está pagando la deuda, ya de sea un auto, una casa u otra propiedad.

A veces resulta difícil decir no cuando nos piden ser cofirmantes, sobre todo si se trata de un familiar o un amigo cercano. Pero ten en cuenta que si, por cualquier circunstancia, esa persoma falla en sus pagos, eres tú el único responsable de la deuda y tu crédito se dañará notablemente.

Si después de dar tu firma lo pensaste mejor y quieres eliminar tu responsabilidad con esa deuda —aún cuando tu amigo o familiar no haya incurrido en atrasos ni penalidades, ni se ha afectado tu crédito—, tal vez la única salida podría ser que la otra persona te compre el auto o la casa directamente a ti, que eres el titular. Con ese dinero tú le pagas al dueño o prestamista original y la deuda desaparece del historial.

También pudieras vender la propiedad a un tercero, pagar la deuda original en su totalidad y que tu amigo adquiera otro vehículo o casa a su nombre y pagando en efectivo. O puedes ir a la persona o empresa que vendió esa propiedad y proponerle pasar la cuenta al nombre de la otra persona.